GenĂ©tica 101: LUCA, El Ancestro ComĂșn que Dio Origen a la Vida
- Juan Pablo Dovarganes Queipo
- Dec 8, 2025
- 8 min read
Updated: 1 day ago

En la Ășltima entrega de GenĂ©tica 101 exploramos la Tierra primitiva y el fascinante origen de las primeras cĂ©lulas. Hoy, cerraremos este viaje evolutivo para adentrarnos en un nuevo capĂtulo: el origen y la evoluciĂłn de las cĂ©lulas actuales. Bienvenido a GenĂ©tica 101, donde analizaremos cĂłmo surgieron las cĂ©lulas eucariontes y procariontes, los dos pilares de la vida en la Tierra.Â
La protocélula
La teorĂa que explica el origen de las cĂ©lulas tiene su base en la quĂmica. Aunque parezca sorprendente, esta teorĂa establece que la vida surgiĂł de materia inerte, gracias a variables y reacciones quĂmicas. Para contextualizar, hagamos una sĂntesis rĂĄpida del Ășltimo blog.
Los materiales mĂĄs fundamentales para formar una cĂ©lula ya existĂan en la Tierra, estos son los elementos naturales que conforman a los seres vivos (CHONPS):
C:Â CarbonoÂ
H:Â HidrĂłgenoÂ
O: OxĂgeno
N: NitrĂłgeno
P:Â FĂłsforo
S:Â Azufre
Estos elementos se combinan para formar biomoléculas. Por ejemplo:
AzĂșcares y grasas: Carbono, HidrĂłgeno y OxĂgeno (CHO).
ProteĂnas: Carbono, HidrĂłgeno, OxĂgeno, NitrĂłgeno y Azufre (CHONS).
ADN y ARN: Carbono, HidrĂłgeno, OxĂgeno, NitrĂłgeno y FĂłsforo (CHONP).
Pero Âżlas biomolĂ©culas pueden generarse espontĂĄneamente? La respuesta es sĂ. Bajo ciertos parĂĄmetros fisicoquĂmicos las biomolĂ©culas pueden formarse de manera espontĂĄnea. Los aminoĂĄcidos, con suficiente energĂa, como la de un rayo o la radiaciĂłn del sol, pueden conformarse espontĂĄneamente. AdemĂĄs, pueden unirse entre ellos para formar proteĂnas. Las grasas, que forman la membrana celular, tambiĂ©n pueden formarse de manera espontĂĄnea cerca de calderas hidrotermales submarinas. Incluso el ARN, que es material genĂ©tico, puede surgir de manera natural si los elementos se hidratan y deshidratan repetidamente sobre ciertas arcillas.Â
Los elementos fundamentales de una cĂ©lula pueden formarse espontĂĄneamente, pero una cĂ©lula requiere de organizaciĂłn. SegĂșn la teorĂa de evoluciĂłn celular, hubo un tiempo en el que los mares arcaicos estuvieron repletos de proteĂnas, azĂșcares, ARN. Cuando las grasas se formaron cerca de calderas hidrotermales submarinas, crearon micelas (estructuras similares a burbujas) que, al atrapar ARN, azĂșcares y proteĂnas, formaron protocĂ©lulas.Â
Las cĂ©lulas tienen la capacidad de autorreplicarse, pero Âżpuede este proceso pasar sin una cĂ©lula completa? Sorprendentemente, sĂ. El ARN es capaz de autorreplicarse. Si no puede elongarse âcrecerâ, se dobla sobre sĂ mismo y adquiere funciones similares a las de una proteĂna, ayudando asĂ a su autorreplicaciĂłn.Â
Se cree que las primeras protocĂ©lulas se basaban en el ARN, no en el ADN. Sin embargo, el ADN ofrece ciertas ventajas, como mayor protecciĂłn contra radiaciĂłn y mayor estabilidad en el agua. Por eso, con el tiempo, las cĂ©lulas pasaron a usar el ADN como material genĂ©tico principal. Â
Los tres dominios de la vida
Todas las cĂ©lulas se clasifican dentro de uno de los tres dominios de la vida. Para clasificarlas se analizan ciertas caracterĂsticas, como el metabolismo, la estructura de la membrana celular o su material genĂ©tico.
BacteriaÂ
Sin nĂșcleo celular: su ADN flota libremente en su interior.Â
 Sin organelos productores de energĂa: carecen de mitocondrias o cloroplastos.
Membrana celular con enlaces tipo Ă©ster.Â
Son cĂ©lulas procariotas.Â
Son de pequeño tamaño.
Eucaria
Poseen nĂșcleo celular, el cual resguarda el ADN.
Poseen orgĂĄnulos productores de energĂa. Los hongos y animales tienen mitocondrias, mientras que las plantas tienen cloroplastos.
Membrana celular con enlaces tipo éster.
Células de mayor tamaño que una bacteria.
Son células eucariotas.
ArqueaÂ
Sin nĂșcleo celular: su ADN flota libremente en su interior, como el de las bacterias, pero su ADN es mĂĄs similar al de una eucaria que al de una bacteria.
Sin organelos productores de energĂa.
Membrana celular con enlaces tipo éter; diferente a los otros dos dominios.
Son procariontesÂ
Son de tamaño pequeño, como las bacterias.

Los tres dominios en el tiempo
ÂżExistieron realmente las protocĂ©lulas? Aunque no tenemos pruebas directas, encajan perfectamente con lo que sabemos sobre quĂmica, fĂsica y biologĂa. SegĂșn la teorĂa celular, toda cĂ©lula proviene de otra cĂ©lula. La primera cĂ©lula se llama LUCA (Last Universal Common Ancestor). Se cree que esta cĂ©lula iniciĂł la vida como la conocemos. LUCA pudo haber sido una protocĂ©lula o una cĂ©lula mĂĄs parecida a las actuales, no lo sabemos con exactitud. Lo que comprendemos es que de LUCA debieron generarse los tres grandes dominios de la vida: bacteria, arquea y eucaria.Â
La idea mĂĄs intuitiva es que, a partir de LUCA, primero evolucionaron las bacterias, luego las arqueas y, finalmente, las eucariotas, siguiendo un camino de lo simple a lo complejo. Pero los datos evolutivos no respaldan esta visiĂłn lineal. Si retrocedemos a las protocĂ©lulas, es posible que en la Tierra primitiva hayan existido millones de protocĂ©lulas distintas. Al final, solo sobrevivieron las mĂĄs estables. Esto nos lleva a dos grandes teorĂas: en la que existe LUCA y en la que no.Â
La primera teorĂa sugiere que existiĂł una Ășnica LUCA, una protocĂ©lulas que al estabilizarse, no encajaba en ningĂșn dominio actual y de la cual surgieron las bacterias, las arqueas y las eucariotas. En cambio, la segunda teorĂa propone que no existe una sola LUCA, sino varios linajes celulares que evolucionaron de manera independiente. En este escenario, las bacterias y las arqueas surgieron de protocĂ©lulas distintas, lo que explicarĂa sus diferencias fundamentales en la composiciĂłn de sus membranas y en su maquinaria genĂ©tica.Â
Pero Âżde dĂłnde surge eucaria? AquĂ es donde la segunda teorĂa se vuelve fascinante. Las eucariotas podrĂan ser el resultado de una fusiĂłn simbiĂłtica entre una arquea y una bacteria, una idea respaldada por dos lĂneas de evidencia. ÂĄSuena de locos, pero te explicamos de quĂ© va!
La primera pista proviene del filo Asgard, tambiĂ©n conocido como Promethearchaeota, un grupo de arqueas cuyos genes y proteĂnas son sorprendentemente similares a los de las eucariotas. De hecho, se les considera nuestros primeros ancestros procariontes. La segunda pista es la teorĂa de la endosimbiosis, que propone que organelos como las mitocondrias (presentes en animales y hongos) y los cloroplastos (en plantas) fueron originalmente bacterias independientes que fueron incorporadas por una cĂ©lula huĂ©sped, probablemente una arquea. Esto explicarĂa por quĂ© las eucariotas comparten genes con ambos grupos: su ADN es mĂĄs cercano al de las arqueas, pero sus organelos tienen un origen bacteriano.

La teorĂa de la endosimbiosis
La teorĂa de la endosimbiosis propone que las mitocondrias y cloroplastos de las cĂ©lulas eucariontes son de origen bacteriano. Es una historia de cooperaciĂłn y mutuo beneficio que transformĂł la vida en la Tierra. En algĂșn momento de la historia, una bacteria se introdujo dentro de una arquea del filo Asgard, encontrando en ella un nuevo hogar. Dentro de la arquea, la bacteria disfrutaba de protecciĂłn y un flujo constante de nutrientes. ÂĄÂżQuĂ© mĂĄs podĂa pedir una bacteria?! Las bacterias que se integraron a este sistema eran, probablemente, aerobias (que generan energĂa usando oxĂgeno) o fotosintĂ©ticas (que obtienen energĂa de la luz).
Una vez instaladas dentro de las arqueas Asgard, las bacterias continuaron con su funciĂłn fundamental: producir energĂa. AquĂ ocurriĂł algo extraordinario: los productos energĂ©ticos que generaban resultaron ser Ăștiles para la arquea. Ambas cĂ©lulas terminaron ganando: la bacteria obtenĂa seguridad, mientras que la arquea recibĂa energĂa gratuita. Con el tiempo, esta relaciĂłn simbiĂłtica evolucionĂł y las bacterias dentro de la arquea se transformaron en lo que hoy conocemos como mitocondrias y cloroplastos en las cĂ©lulas eucariotas.Â
Las mitocondrias no son cĂ©lulas, por lo tanto, no son consideradas seres vivos. ÂżCĂłmo pasĂł una bacteria de estar viva a no estarlo? A medida que la simbiosis se consolidaba, la bacteria perdiĂł presiĂłn evolutiva para mantener todas sus funciones autĂłnomas. Poco a poco, fue transfiriendo genes a la arquea huĂ©sped, delegando en ella tareas como la reproducciĂłn y la protecciĂłn. AsĂ, la bacteria se especializĂł Ășnicamente en lo que mejor sabĂa hacer: producir energĂa.Â
Este proceso de simplificaciĂłn genĂ©tica transformĂł a la bacteria en un organelo dependiente. Aunque las mitocondrias conservan su propio ADN y una maquinaria de replicaciĂłn independiente, ya no pueden sobrevivir fuera de la cĂ©lula. Su ADN y sus proteĂnas interactĂșan estrechamente con los de la cĂ©lula eucariota, lo que demuestra su origen simbiĂłtico. Por ejemplo, las mitocondrias aĂșn sintetizan algunas de sus propias proteĂnas, pero dependen de la cĂ©lula para completar su funcionamiento.Â

ÂżDos en uno?
Puede parecer increĂble pensar que hubo un tiempo donde dos cĂ©lulas cohabitaron, y que una de ellas terminĂł por dejar de ser una cĂ©lula independiente para convertirse en parte de otra. Aunque suena extraño, no es un proceso tan peculiar. En la naturaleza muchas bacterias y parĂĄsitos son intracelulares, es decir, dependen de habitar dentro otra cĂ©lula para sobrevivir. Un ejemplo claro es el parĂĄsito de la malaria, que vive dentro de los glĂłbulos rojos, o la clamidia, una bacteria que solo puede reproducirse y sobrevivir en el interior de otras cĂ©lulas. Sin embargo, en estos casos, hay un perdedor claro: la cĂ©lula infectada, pero no te preocupes, hay ejemplos de verdadera simbiosis.Â
Un caso fascinante es el de la medusa invertida, que alberga en su interior a los dinoflagelados, microorganismos fotosintĂ©ticos. Los dinoflagelados obtienen protecciĂłn al vivir dentro de la medusa, mientras que esta recibe energĂa gracias a la fotosĂntesis que realizan sus huĂ©spedes. Otra simbiosis notable es la que existe entre la mosca tsetsĂ© y la bacteria Wigglesworthia glossinidia: la bacteria produce vitamina B, que no se encuentra en la dieta de la mosca, pero es necesaria para su reproducciĂłn y a cambio puede vivir en el intestino de la mosca, adquiriendo nutrientes y protecciĂłn. Incluso hay gusanos marinos que carecen de sistema digestivo y dependen por completo de bacterias que viven en su piel, las cuales proporcionan energĂa a cambio de un lugar donde vivir y alimentarse. Â

No es tan descabellado pensar que, en algĂșn momento de la historia evolutiva, la relaciĂłn entre una arquea y una bacteria dio origen a las cĂ©lulas eucariotas, y con ellas, a la vida compleja que conocemos hoy. La naturaleza estĂĄ llena de alianzas que, aunque al principio puedan parecer improbables, terminan por redefinir la vida misma.
Esperamos que hayas disfrutado de este viaje evolutivo, lleno de preguntas fascinantes y conceptos que desafĂan nuestra comprensiĂłn de la vida. Ahora, nos encantarĂa saber: ÂżquĂ© teorĂa te parece mĂĄs convincente? ¿Crees en la existencia de un Ășnico ancestro comĂșn (LUCA), o prefieres la idea de varios linajes celulares que evolucionaron de manera independiente? ÂżCuĂĄl de estas explicaciones tiene mĂĄs sentido para ti?
ReferenciasÂ
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