Aprendiendo sobre la Leucemia Mieloide Crónica



La leucemia mieloide crónica, muchas veces abreviada como CML por sus siglas en inglés (Chronic myeloid leukemia) es una neoplasia mieloproliferativa. En palabras mucho más simples es un cáncer de la sangre que afecta a los glóbulos blancos, las células que nos protegen de las infecciones. Dado que afecta a los glóbulos blancos el cuerpo sufre muchas más infecciones y por el hecho de ser un cáncer que afecta a la sangre la cual viaja por todo el cuerpo, este cáncer tiene la capacidad de propagarse por los órganos. Dado que el 22 de septiembre se celebra el día internacional de la leucemia mieloide crónica para aumentar la información de esta enfermedad es relevante explorar un poco sobre este cáncer para poder explicar un poco qué es y cómo funciona.

Para entender mejor a la leucemia mieloide crónica es necesario entender un poco sobre la médula ósea. Cada órgano está constituido por diferentes tejidos, un tejido es un grupo de células con funciones similares, cuando varios tejidos se juntan se forma un órgano. Cada órgano por su lado tiene una función especial en el cuerpo. Por ejemplo, el corazón bombea sangre, el estómago digiere alimentos y los ojos nos permiten ver. Dentro de los huesos existe un órgano llamado médula ósea cuya función es crear todas las células de la sangre y no son pocas. La médula ósea produce 9 tipos de células diferentes, cada una de esas células tiene un rol especial en el cuerpo. Veamos rápidamente las células que hace la médula ósea:


  • Eritrocitos: Los eritrocitos también llamados glóbulos rojos tienen el vital trabajo de transportar oxígeno a lo largo de todo el cuerpo para que las células puedan respirar. Por ellos la sangre se ve roja.

  • Megacariocito: Los megacariocitos como su nombre indica son células gigantes. Estos gigantes se terminan partiendo en muchos pedacitos llamados plaquetas. Las plaquetas son las encargadas de parar los sangrados e iniciar la cicatrización por ellas no nos desangramos con cada herida.

  • Neutrófilos: Los neutrófilos son parte de lo que muchos conocen como glóbulos blancos. Los neutrófilos son como la policía del cuerpo y se encargan de combatir infecciones. Son las primeros glóbulos blancos en entrar en acción a la hora de pelear contra una infección.

  • Eosinófilos: Los eosinófilos también son parte de los glóbulos blancos. Son unas células que se especializan en combatir sobre todo a los parásitos.

  • Basófilos: Los basófilos son otras células que forman parte de los glóbulos blancos. Estos basófilos en realidad siguen siendo bastante misteriosos ya que no se sabe muy bien su función. No obstante, se sabe median reacciones alérgicas.

  • Linfocitos B: Los linfocitos B son otro miembro de los glóbulos blancos. Son las células que hacen anticuerpos para defender el cuerpo. Gracias a su memoria el cuerpo al encontrarse con un microbio que ya había visto antes sabe que hacer. Por eso sirven las vacunas, les enseñan a los linfocitos B como se ven las enfermedades.

  • Linfocitos T: Los linfocitos T son otra división de los glóbulos blancos. Puedes considerarlos como los jefes de la policía; se encargan de que las otros glóbulos blancos hagan su trabajo.

  • Linfocitos NK: Tal vez adivinaste que los linfocitos NK son otra facción de los glóbulos blancos. Estas células son despiadadas, se encargan de matar a cualquier célula dañada pero son muy importantes porque si encuentran una célula cancerosa van y la matan para evitar se desarrolle un cáncer.

  • Macrófagos: Finalmente los macrófagos también son parte de los glóbulos blancos y son como un basurero que limpia deshechos de otras células.


Ahora que vimos las células que hace la médula ósea hay que entender de dónde vienen. En la médula ósea hay una célula madre con la capacidad de generar los nueve tipos de células. Como habrás visto hay muchos glóbulos blancos pero estos se dividen en dos grupos: el grupo linfoide y el grupo mieloide. En el grupo Linfoide entran los linfocitos B, los linfocitos T y los linfocitos NK. Por otro lado en el grupo mieloide están los neutrófilos, los eosinófilos, los basófilos y los macrófagos, aquí también entran los eritrocitos y los megacariocitos aunque no sean glóbulos blancos. La célula madre al dividirse va a crear una célula hija llamada célula progenitora y de estas puede haber dos tipos una progenitora mieloide o una progenitora linfoide. Lo importante a comprender es que esta célula progenitora es aún una célula bebé, es una célula inmadura. Al crecer (madurar) la célula progenitora se vuelve ya una célula de los 9 tipos que vimos. Todo esto va ser relevante para entender qué es la leucemia mieloide crónica.

Ahora sí, hablemos de la leucemia mieloide crónica. Una leucemia es un cáncer de la sangre. En la leucemia mieloide crónica, la médula ósea empieza a crear desorbitantes cantidades de células mieloides. Se le llama crónica porque las células mieloides están maduras, son adultas; esto la diferencia de otras leucemias por ejemplo si habláramos de leucemia mieloide aguda en la cual sólo habría células bebé de tipo mieloide. No obstante, estas células aunque son adultas son malos soldados porque no combaten las infecciones. Por otro lado, la gran cantidad de células que se producen causan otro grave problema que es el desplazamiento de otras células de la sangre. Desplazamiento simplemente significa que la médula ósea deja de producir las otras células sanas por lo que el cuerpo se queda sin eritrocitos, megacariocitos y plaquetas, neutrófilos, basófilos, eosinófilos y linfocitos sanos por lo cual el cuerpo se queda con pura célula inútil en la sangre.

En esta imagen lo que ves es la sangre humana bajo el microscopio. Esta imagen es normal, lo que ves son muchos eritrocitos y algunos glóbulos blancos que se ven morados.



En esta segunda imagen puedes ver la sangre en una leucemia mieloide crónica. Ahora puedes ver que hay muchas glóbulos blancos, son las células que se ven moradas, en vez de solo algunos como en la imagen 1.


¿Por qué ocurre la leucemia mieloide crónica? La leucemia mieloide crónica es el resultado de una mutación en las células de la sangre. Esta mutación es ocasionada por algo llamado translocación. Los humanos tenemos 23 pares de cromosomas, el par 1, el par 2 y así sucesivamente. En una translocación lo que ocurre es que un pedazo de cromosoma se queda pegado a con otro cromosoma. Puedes pensarlo como tener una hamburguesa y un sándwich, imagina que el bollo superior de la hamburguesa queda en el sandwich y el pan de sándwich en la hamburguesa. Bien, en la translocación que causa la leucemia mieloide crónica un pedazo del cromosoma 9 queda pegado en el cromosoma 22 y un pedazo del cromosoma 22 queda en el cromosoma 9. El cromosoma 9 con el pedazo del cromosoma 22 crea algo llamado cromosoma Philadelphia. Este nuevo cromosoma junta dos genes uno llamado ABL el cual se encarga de producir nuevas células (proliferación celular) y otro llamado BCR que se encarga del correcto funcionamiento celular. Pero, cuando estos terminan juntos se crea un oncogen. Este oncogen mantiene activada la proliferación celular. Imagina que tienes un grifo, a veces quieres que saque agua así que abres la llave, bueno imagina que ahora no puedes cerrar el grifo porque algo atoro la llave del agua y empieza a inundarse tu tarja; eso es lo que pasa con el oncogen ABL/BCR las células no pueden parar de proliferar porque están atoradas con la señal de proliferar así que se hacen células de manera descontrolada.

En esta imagen puedes ver la translación que ocurre en la leucemia mieloide crónica. Observa cómo un pedazo del cromosoma 9 queda pegado con el cromosoma 22.


La leucemia mieloide crónica aunque es una enfermedad devastadora, tiene la bondad de responder bien a su tratamiento. Hace 20 años era una sentencia de muerte ya que no había tratamiento y la expectativa de vida era menos de 5 años. Pero en el 2001 llegó un medicamento llamado Imatinib que lo cambió todo. El Imatinib causó que la supervivencia a 5 años pasará de ser el 33% a el 90%. Y por el imatinib la supervivencia a 10 años cambió de solo 11% a 84%. Por el imatinib la mayoría de las personas tienen una expectativa de vida mucho mayor. Otra maravilla es que hoy en día el trasplante de células madre es una realidad. Si el Imatinib falló y el cáncer es resistente a tratamiento farmacológico se puede optar por un trasplante alogénico. En un trasplante alogénico se insertan células madres sanas de un donador en la médula para reemplazar a las células enfermas.

Cuando tú y tu médico deciden que el mejor tratamiento es un trasplante de médula ósea se realiza un estudio de HLA. Para que un trasplante de médula ósea sea exitoso tanto el donador como el receptor deben tener el mismo tipo de HLA o al menos lo más similar posible. HLA es un acrónimo que viene del inglés (Human Leukocyte Antigen) y en el cuerpo es un marcador que señala a las células como propias. Puedes pensarlo como una tarjeta de identificación de tus células que le avisa al sistema inmune que ellas pertenecen a tu cuerpo para evitar ser atacadas. Cualquier célula que no tenga tu HLA es atacada por el sistema inmune por lo tanto para evitar que el trasplante sea atacado, el HLA debe ser lo más similar posible. Encontrar un donador compatible no solo evita que las células trasplantadas sean atacadas sino que baja los riesgos de complicaciones. En análisis de compatibilidad se desea que haya al menos 8 de 10 marcadores iguales. En Nanolab se hacen estos estudios de compatibilidad para asegurar que las células sean lo más compatibles contigo. Tu médico iniciará investigando a tu familia esto es porque heredamos los marcadores HLA de nuestros padres, la mitad lo pone la mamá y la otra mitad el papá por lo tanto los mejores donadores son tus hermanos porque tiene 1/4 de probabilidades de tener un HLA igual. Tus padres o tus hijos siempre tendrán la mitad igual. Si no encuentran a un donador ideal en tu familia aún puedes encontrar un donador a través de organizaciones que tienen una gran lista de donadores donde tu posibilidad de encontrar un donador plausible son de entre 66 y 99%.



Referencias

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