Conoce la dislexia, sus genes y su diagnóstico



Los temas de cáncer de mama se llevaron dos semanas de octubre, es un tema muy importante y merece nuestra atención. No obstante, otra enfermedad que también tiene su mes de concientización en octubre y es menos conocida es la dislexia. Aunque es menos conocida la dislexia es bastante común en nuestro entorno, es el trastorno del aprendizaje más común y en México se calcula que de 5 a 20% de los niños en edad escolar padecen de dislexia. Por ello para cerrar octubre y abrir noviembre hablemos un poco de este trastorno del aprendizaje.


Qué es la dislexia


La vocalización no es única de los humanos, los delfines, las ballenas, los elefantes, las focas y los murciélagos son capaces de aprender cientos de vocalizaciones diferentes para comunicarse. Varios animales también logran comprender un poco de nuestro lenguaje humano como los perros que se cree pueden aprender alrededor de 165 palabras humanas y o 250 si es un super perro genio. No obstante, el único ser vivo en el planeta capaz de leer y escribir es el humano.


Leer es una habilidad necesaria en el mundo moderno y como una destreza imprescindible se espera que los niños alcancen a dominar esta habilidad. Los colegios basan mucho el potencial de un niño en cuestión de su habilidad no sólo poder leer sino hacerlo rápido, fluido y con la capacidad de retener información. Muchos niños lo logran con cierta facilidad. Sin embargo, los niños con dislexia se enfrentan a un problema, tienen un trastorno del aprendizaje. En la dislexia un niño tiene dificultad para descifrar palabras. Lo que esto significa es que no van a tener una lectura fluida ya que confunden sonidos o letras. Por lo tanto se considera que la dislexia es la dificultad para poder leer fluidamente a causa de la confusión con sonidos o letras. Sin embargo, el niño no va a tener problemas en la comunicación oral y la comunicación no verbal. La dislexia sólo afecta la lectura.


Por qué ocurre la dislexia


La dislexia al ser un trastorno neurobiológico obviamente afecta al cerebro. El cerebro es un órgano increíblemente complejo y entender cómo funciona es toda una proeza que requiere años de dedicación. Sin embargo, para entender la dislexia es necesario entender un poco del cerebro. El cerebro se divide en lóbulos y cada uno tiene diferentes tareas. El lóbulo frontal se encarga de la planeación de nuestros movimientos voluntarios, por ejemplo: si quieres tomar una botella, el lóbulo frontal planea todos los movimientos a realizar. El lóbulo frontal es el que nos permite vocalizar, también se encarga de la voluntad y la toma de decisiones y es el lóbulo que nos inhibe, se encarga de que no digamos palabrotas en momentos donde no tienen lugar. Por otro lado, el lóbulo parietal se encarga de las sensaciones, por él tenemos tacto y gusto, es el lóbulo que nos permite sentir presión y diferentes temperaturas y por supuesto el lóbulo que se encarga del dolor. El lóbulo temporal se encarga de la memoria, el oído y nuestra habilidad para leer y decodificar palabras. Finalmente el lóbulo occipital se encarga de que podamos ver, es la parte del cerebro que integra la información que reciben los ojos.



En la dislexia los neurólogos encontraron que el lóbulo temporal no hace tan bien su trabajo por lo que cuesta leer y discernir entre sonidos. Por otro lado, el lóbulo frontal funciona de más por lo que la vocalización al leer en voz alta falla. Finalmente, el niño nervioso sufre más ya que por temor a fallar empieza a inhibirse causando que su lectura sea todavía peor. La dislexia es una falla en los circuitos del cerebro entre el lóbulo frontal y el lóbulo temporal, estos lóbulos cerebrales son los que se encargan de nuestro lenguaje y nuestra habilidad para entender ese determinado lenguaje.


¿Hay genes involucrados en la dislexia?


Como en muchas otras enfermedades, nuestro conocimiento en la genética humana nos ha permitido entender más sobre esta enfermedad. La dislexia aunque no lo creas tiene un gran potencial de heredabilidad. Se calcula que el 80% de los casos son heredados. Lo que significa que los padres pasan copias disfuncionales de un gen a sus hijos o hijas. Se han identificado 13 genes asociados a la dislexia. Se cree que pronto tendremos pruebas genéticas para poder diagnosticar dislexia. Mientras tanto descubre los 13 genes asociados a la dislexia:


  • DYX 1 un gen que ayuda a leer.

  • DYX 2 un gen que ayuda en la ortografía.

  • DYX 3 un gen que también tiene funciones que ayudan en nuestra ortografía.

  • DYX 4 el gen que ayuda a discernir sonidos

  • DYX 5 está asociado pero no se sabe bien cómo funciona.

  • DYX 6 un gen que apoya en la lectura

  • DYX 7 está asociado pero no se sabe bien cómo funciona.

  • DYX 8 otro gen que apoya en discernir sonidos y en la lectura

  • DYX 9 es otro gen que ayuda en la lectura

  • DCDC2 es un gen que ayuda en la lectura y es de los más estudiados. Los científicos mostraron qué es un gen que produce una proteína que ayuda en la migración de neuronas del lóbulo temporal, estas neuronas sirven para construir los circuitos del lóbulo temporal.

  • KIAA0319 es un gen parecido a DCDC2 en que ayuda en la migración neuronal para que las neuronas construyan los circuitos del cerebro.

  • ROBO1 es un gen que se está investigando. El trabajo de este gen es asegurar la conexión entre neuronas. Una falla en este gen hace que las neuronas estén en el lugar correcto pero no se comuniquen bien entre ellas.


Cómo se diagnóstica


Antes de preocuparte por la dislexia vale la pena considerar que tu niño o niña simplemente no responde bien a la forma de enseñar, la lectura no captura su interés o va un poco más atrasado que sus compañeros pero eso no significa que tenga dislexia. Intenta leer con tu hijo o hija en voz alta para entrenar la habilidad lectora. Otra opción es que reciba clases extra con eso hay una gran probabilidad que esté a la par de sus compañeros. Otra cosa que debes hacer es llevar a tu hijo o hija a que se haga un examen de visión y de audición, tal vez el problema está en que necesita lentes y no ve o que no escucha bien. Si practicar la lectura, las clases extra no funcionan y los exámenes de la vista y la audición son normales puedes empezar a suponer que se trata de dislexia.


El DSM-5 es el manual de qué se usa para diagnosticar enfermedades psiquiátricas y de la mente. Este manual tiene 4 criterios para diagnosticar un desorden del neurodesarrollo:

  1. Dificultad para leer, escribir, habilidades matemáticas o cálculo que persisten más de 6 meses y no mejoran con ayuda extra.

  2. Afecta considerablemente el rendimiento académico demostrado por exámenes estandarizados para su grupo de edad.

  3. Los problemas de aprendizaje empezaron desde los primeros años escolares.

  4. Se descartaron desórdenes intelectuales, de la vista, del oído y motores.



Así que para el diagnóstico las profesoras de tu hijo o hija serán en extremo valiosas ya que son las que más saben respecto a su historia académica. También puedes esperar que a tu hijo o hija le hagan análisis de habilidades orales en las que se observa como se comunica como locutor y cómo procesa lo que otros le dicen como receptor. También se le realizará un análisis de reconocimiento de palabras que tanto en niños sin dislexia como en niños con dislexia es normal pero los niños con dislexia tardan más tiempo en resolver el examen. Otro análisis que se hace es uno de decodificación de palabras en el que se usan palabras extrañas o inventadas para ver la habilidad que tiene el niño para usar los sonidos del abecedario y de las letras que ya conoce para pronunciar la palabra inventada o extraña. Un examen de deletreo también es común para poder diagnosticar dislexia ya que estos niños tienen dificultad para deletrear. Finalmente se realiza un examen de velocidad de lectura y comprensión lectora. Juntos todos estos exámenes dan el diagnóstico de dislexia.


Juega el test de Harris con tu hijo o hija


La consolidación de la lateralidad se asocia a una menor predisposición a la dislexia. Te preguntarás qué significa esto y la respuesta es muy simple: La lateralidad es el lado del cuerpo al que tenemos afinidad por usar ya sea la parte derecha o la izquierda. Si siempre usamos la derecha somos diestros, si usamos siempre la izquierda somos zurdos. ¿Qué tiene esto que ver con la dislexia? Resulta que se ha visto que los niños que usan ambos lados y no tienen preferencias por uno u otro tienen más predisposición a la dislexia. El test de Harris se utiliza para evaluar qué tan consolidada está la lateralidad en los niños. Este test evalúa si hay predominio por la derecha o la izquierda. Para la evaluación del test se divide en 4 secciones y cada una mide la lateralidad de diferentes partes del cuerpo; estas regiones son las manos, pies, ojos y oídos.



Si en los juegos el niño siempre usa la el lado derecho se dice que tiene lateralidad derecha afirmada. Pasa lo mismo si es con el lado izquierdo, será lateralidad izquierda afirmada. Si casi siempre es derecho o casi siempre es izquierdo se dice que tiene la lateralidad mal afirmada pero eso aún es normal. Pero si usa mitad y mitad se dice que tiene lateralidad cruzada y eso se asocia a la dislexia.


Para ver el test de Harris y sus instrucciones: http://eslaweb.com/verDoc.aspx?id=1856&tipo=2


Cuál es el tratamiento


No hay un tratamiento farmacológico para la dislexia. En su lugar se debe informar a los profesores para que estos apoyen al niño en cuestión. La psicoterapia puede ayudar a los niños. Sin embargo, lo más importante es practicar la lectura y el deletreo. Esto se puede llevar a cabo con un especialista en lenguaje que ayude con ejercicios de lectura y deletreo al menos una vez por semana. Crear un ambiente lector familiar también ha mostrado ser de ayuda en familias donde la dislexia es común.



Referencias


Ferradas C. Evaluación de la lateralidad mediante el test de Harris en niños de 3 y 6 años. Universidad de Valladolid. [Internet]. 2015. [Consultado 3 octubre 2018]. Disponible en https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/13440/1/TFG-O%20540.pdf


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