El sol y tu ADN: Cómo prevenir el cáncer de piel más común
- Juan Pablo Dovarganes Queipo

- Jul 20
- 7 min read

Mientras te preparas para ir a la playa, montaña o donde te encante pasar el verano y los periodos de sol, Nanolab te quiere recordar la importancia del protector solar. Es algo cansino que te lo recuerden una y otra vez, pero es la mejor protección contra el cáncer más común en la especie humana.
Si revisas las estadísticas, verás que las malignidades más comunes suelen ser el cáncer de mama en mujeres y el cáncer de próstata en los hombres; después siguen los cánceres de colon, pulmón y cérvix. Sin embargo, en estas estadísticas hay un pequeño secreto: no se cuenta el cáncer de piel no melanocítico, ya que, de incluirlo, destronaría a todos los demás. Esta malignidad es tan común que está en su propia liga.
En Nanolab, te acompañamos a explorar el cáncer más común, el peligro del sol en el ADN y la importancia del protector solar.
¿Qué es el cáncer?
El cáncer es la pérdida del orden celular. Las células son muy ordenadas y siguen instrucciones (genes) muy claras para dividirse en suficiente cantidad para formar y mantener las diferentes estructuras del cuerpo.
Algunas mutaciones en el ADN pueden dañar los genes (instrucciones) que siguen las células para funcionar ordenadamente. Por ejemplo, se pueden dañar genes que evitan la división celular o que la promueven. Las alteraciones en la división celular promueven que las células se dividan de manera desenfrenada, formando un tumor.
Existen tumores benignos y malignos. Los tumores benignos no son cáncer, aunque sí poseen células mutantes que proliferan a mayor velocidad que el resto. Sin embargo, esas células logran mantener cierto orden y funcionan como una célula normal. Es decir, pueden formar estructuras, como una glándula, y no son invasivas, sino que se quedan en su lugar de origen. Imagina un lunar en la piel: es un tumor de melanocitos —las células que le dan su color a la piel—, pero no se extiende y no invade, por lo que no es un cáncer.
Por otro lado, los tumores malignos son un sinónimo de cáncer. Estas células no solo se multiplican con más velocidad, sino que pierden cualquier similitud con una célula normal. Son incapaces de formar estructuras normales y son invasivas por naturaleza. Es la capacidad de invadir la que las vuelve un cáncer y las diferencia de un tumor benigno.

El carcinoma de piel no melanocítico
Existen dos carcinomas de piel no melanocíticos: el carcinoma basal y el carcinoma escamoso. El melanoma, que posiblemente te suene más, es otro tipo de cáncer, que es muy agresivo, pero no entra en este grupo de malignidades.
El carcinoma escamoso proviene de los queratinocitos, las células que forman la epidermis, la capa más externa de la piel. Por otro lado, el carcinoma basocelular se origina del folículo piloso y la piel que lo rodea, conocida como epitelio interfolicular. Cada folículo piloso es una invaginación de la epidermis y, aunque estas células siguen siendo células cutáneas, al descender activan programas genéticos distintos que les permiten formar el folículo piloso y producir pelo.
Podemos simplificar estos dos tumores del siguiente modo: el carcinoma escamoso proviene de la piel sin poros y el carcinoma basal del poro y sus estructuras internas.
La piel y el sol
El sol es necesario para la vida y la salud. Nos mejora el ánimo y nos permite producir vitamina D, que es necesaria para la salud de los huesos. Sin embargo, nuestra estrella también es radiactiva porque produce rayos de luz ultravioleta, que son muy energéticos.
Hay tres tipos de radiación ultravioleta:
UVA: Penetra profundamente en la piel, llegando hasta la dermis, la capa debajo de la epidermis. Se asocia con el fotoenvejecimiento y las arrugas.
UVB: Se absorbe en la epidermis y es la causante del cáncer de piel.
UVC: Es la más radiactiva, pero nuestro campo magnético y atmósfera la desvía casi por completo. De no ser así, no habría vida en la Tierra.
La radiación UVB es una onda muy energética, que altera la estructura del ADN al chocar con él. Imagina a la luz UV como un terremoto que hace temblar al ADN. En esa sacudida, las moléculas pueden moverse de lugar y terminar en una posición incorrecta. Si las moléculas del ADN se mueven, generan mutaciones que pueden alterar a los genes (instrucciones).
Muchas mutaciones no generan cambios porque no ocurren en los genes. Solo el 2% del ADN tiene instrucciones. También es verdad que el cuerpo tiene diversas maneras de corregir mutaciones. Sin embargo, con la edad, esos mecanismos reparadores se vuelven menos eficientes y la piel comienza a acumular mutaciones; piensa que lleva recibiendo radiación muchos años. Si una mutación altera un gen necesario para mantener el orden celular y no se repara, puede iniciar a formarse un tumor.

Síntomas de carcinoma escamoso
El carcinoma escamoso puede pasar desapercibido, ya que muchas veces puede parecer otro tipo de lesión, como una infección.
Suele iniciar como una mancha roja, escamosa (como si fuese piel reseca) y difusa.
La forma más común es un crecimiento rojo rugoso, cuyo centro se deprime y ulcera.
Las ulceraciones no se curan y se vuelven crónicas.
Puede parecer una verruga con bordes rojos.
Puede formar un diminuto cuerno cutáneo en su centro, simulando una espinilla. Sin embargo, el cuerno es duro, ya que está hecho, como las uñas, de queratina reorganizada.
Es un tumor que puede sangrar.
Con buena luz y una lupa puede verse una “telaraña” de vasos sanguíneos dentro de la lesión.
Síntomas de carcinoma basal
El carcinoma basal puede iniciar como una mancha roja con o sin escamas (pellejos).
Puede parecer una lesión en forma de perla: una lesión redondeada de color más tenue que el resto de la piel.
La lesión perlada puede ulcerarse en su centro, dando la apariencia de una bolita de color más tenue con un punto negro en su centro.
De las formas más comunes, es una lesión aplanada y ulcerada. Se le describe como lesión de mordida de rata porque parece como si un animalito hubiese mordisqueado la piel.
Puede formar una lesión aplanada y rugosa de color rojo o marrón.
Puede formar una lesión similar a una verruga de color violáceo.
Los carcinomas no melanocíticos suelen desarrollarse en zonas que no solemos cubrir del sol, como el rostro, el cuero cabelludo y los brazos. Sin embargo, pueden salir en cualquier región que se haya expuesto al sol.
Ambos tipos de cáncer pueden desfigurar, ya que van matando la piel cercana al ulcerarse.
Ambos carcinomas son de lento crecimiento y muy tratables, por lo que tienen buen pronóstico. Sin embargo, es fundamental revisarse y acudir al médico si se presentan lesiones que no se curan, crecen o empeoran. Una espinilla, un hongo o una rozadura se curan, mientras que los carcinomas no desaparecen sin tratamiento.

Algunas enfermedades de origen genético aumentan el riesgo de desarrollar estos cánceres. Entre ellas están:
Xerodermia pigmentosa
Albinismo
Epidermodisplasia verruciforme
Epidermólisis ampollar (bullosa) distrófica
Síndrome de Gorlin
Síndrome de Bazex-Dupré-Christol
Síndrome de Rombo
La prevención importa
En el caso de los cánceres de piel, la prevención importa mucho. El protector solar es tu mejor amigo, ya que protege contra la radiación UV. Cuenta con moléculas que absorben la radiación para que no lo haga tu piel. Es necesario siempre colocarse una buena cantidad para contar con suficiente protección y volverse a aplicar cada cierto tiempo.
Evitar el sol durante el mediodía también protege, ya que entre las 11:00 y 16:00 es cuando más radiación UV llega a la Tierra. Puedes utilizar ropa, como una gorra, sombrero, manga larga y lentes de sol para protegerte durante este periodo.
También te recomendamos evitar las camas de bronceado; son como un sol artificial y también pueden causar cáncer.
Conoce tu cuerpo. El cáncer no se cura por sí solo. Si una mancha no parece responder a los tratamientos, tiene forma irregular y no se cura, lo mejor es acudir al médico.
Otra forma de conocerte es con genética. Puedes realizarte una prueba de cáncer genético para saber si cuentas con alguna mutación que aumente tu riesgo de desarrollar cáncer.

Pruebas genéticas
En Nanolab ofrecemos dos tipos de pruebas genéticas enfocadas en el cáncer.
La prueba genética para cáncer hereditario permite conocer riesgos y diagnosticar síndromes de cáncer heredable. Nuestra prueba evalúa 102 genes relacionados con diversos cánceres.
La prueba genética de cáncer esporádico evalúa las mutaciones que presenta un tumor. Le permite al oncólogo identificar mejor el comportamiento y pronóstico de un tumor basándose en su perfil genético y molecular. Además, esta prueba puede ser útil para seleccionar tratamientos específicos con base en las características genéticas del cáncer.
En Nanolab CGI no solo analizamos tu ADN; te acompañamos en el camino hacia una atención más personalizada y humana, porque creemos que cada paciente merece un enfoque único y especializado. Nuestro oncogenetista te acompañará durante todo el proceso, estudiará tu caso y te explicará tus resultados. Además, podrás contactar con nuestra profesional en psicología para apoyarte con tu bienestar mental porque sabemos que el cáncer es una condición muy compleja y no debes sobrellevarla solo.

Referencias
Samarasinghe, V., & Madan, V. (2012). Nonmelanoma skin cancer. Journal of cutaneous and aesthetic surgery, 5(1), 3–10. https://doi.org/10.4103/0974-2077.94323
Yousef H, Alhajj M, Fakoya AO, et al. Anatomy, Skin (Integument), Epidermis. [Updated 2024 Jun 8]. In: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2026 Jan-. Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK470464/
Cives, M., Mannavola, F., Lospalluti, L., Sergi, M. C., Cazzato, G., Filoni, E., Cavallo, F., Giudice, G., Stucci, L. S., Porta, C., & Tucci, M. (2020). Non-Melanoma Skin Cancers: Biological and Clinical Features. International journal of molecular sciences, 21(15), 5394. https://doi.org/10.3390/ijms21155394
Smith RA, Mettlin CJ, Eyre H. Melanoma and Nonmelanoma Skin Cancer. In: Kufe DW, Pollock RE, Weichselbaum RR, et al., editors. Holland-Frei Cancer Medicine. 6th edition. Hamilton (ON): BC Decker; 2003. Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK13764/
Puckett Y, Steele RB. Basal Cell Carcinoma. [Updated 2025 Nov 7]. In: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2026 Jan-. Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK482439/
Hadian Y, Howell JY, Ramsey ML, et al. Cutaneous Squamous Cell Carcinoma. [Updated 2024 Jul 2]. In: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2026 Jan-. Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK441939/
Kalmykova A, McKee PH. Basal cell carcinoma. PathologyOutlines.com website. https://www.pathologyoutlines.com/topic/skintumornonmelanocyticbcc.html. Accessed June 22nd, 2026.
Sánchez-Danés, A., & Blanpain, C. (2018). Deciphering the cells of origin of squamous cell carcinomas. Nature reviews. Cancer, 18(9), 549–561. https://doi.org/10.1038/s41568-018-0024-5
%202%20naranjas-01.png)



Comments