¿Existe el cáncer de corazón? La verdad sobre los tumores que pueden afectar a este órgano
- Juan Pablo Dovarganes Queipo

- 6 days ago
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El cáncer es una enfermedad en la que las células pierden el control de su replicación y se vuelven malignas. Aunque solemos hablar de cánceres comunes como el de pulmón (asociado al tabaquismo) o el de piel (asociado a la exposición al sol y la radiación UV), hay un tipo de cáncer del que casi nadie habla: el cáncer de corazón. Siendo un órgano tan importante y simbólico, ¿por qué no se habla de su cáncer? Se debe a que es increíblemente raro.
En Nanolab, queremos adentrarnos en este tema poco conocido para explicarte qué es el cáncer de corazón, cómo se relaciona con los tumores cardíacos y cuál es su vinculación con la genética. ¿Estás listo para descubrirlo?
Cáncer o tumor, ¿cuál es la diferencia?
Los tumores son crecimientos anormales de células que se dividen más rápido que las células normales. Los tumores se clasifican en benignos o malignos (cáncer). Los tumores benignos están formados por células anormales que se dividen rápidamente, pero no invaden otros tejidos (metástasis). Además, sus células conservan características de las células originales. Aunque las células son anormales por dividirse más rápido, mantienen su función.
Por otro lado, el cáncer es un tumor maligno. A diferencia de los tumores benignos, el cáncer sí tiene la capacidad de invadir otros tejidos y órganos. Esta es la principal característica de la malignidad. Además, sus células pierden la capacidad de madurar correctamente, por lo que no adquieren las funciones o capacidades de una célula normal.

El corazón y el cáncer
Es probable que nunca hayas escuchado hablar del cáncer de corazón. No es casualidad, se debe a que este tipo de cáncer es virtualmente inexistente. Pero, ¿qué tiene el órgano del amor que lo hace parecer inmune al cáncer?
El corazón está compuesto mayoritariamente por células musculares, que son diferentes a las de otros músculos, como el cuádriceps en las piernas. El músculo del corazón se llama miocardio y tiene una característica especial: a diferencia de otros tejidos, no se divide para formar células nuevas.
El crecimiento del corazón, ya sea con la edad o el ejercicio, no se debe a la creación de nuevas células, sino a la hipertrofia (aumento de tamaño) del músculo ya existente. Después del nacimiento, las células cardíacas entran en un estado de reposo, conocido como fase G0 del ciclo celular.
Para entenderlo mejor, comparemos cómo funcionan otras células del cuerpo. La mayoría de las células siguen un ciclo celular con cuatro fases:
G1: La célula crece y evalúa su entorno. Si las condiciones son favorables, pasa a la siguiente fase.
S: La célula sintetiza ADN, es decir, crea una copia de su material genético.
G2: La célula se prepara para dividirse.
M: La célula entra en el proceso de mitosis, se divide y le da una copia de su ADN a su hija.
Sin embargo, el miocardio no sigue ese ciclo. Mientras que muchas células pueden entrar a la fase G0 y reactivarse si detectan un ambiente propicio, las células cardiacas permanecen en G0 para siempre. Puede ser que el ambiente apropiado solo ocurra durante el desarrollo embrionario, ya que incluso ante daños, como un infarto, las células del corazón no se regeneran.
Dado que el cáncer requiere que las células se dividan sin control, y las células del miocardio no se dividen, el corazón se convierte en un órgano prácticamente inmune a los tumores malignos.
¿Existe cáncer en el corazón?
El cáncer de corazón es extremadamente raro. El cáncer primario (originario) del corazón más frecuente es el angiosarcoma y no es en sí del músculo cardíaco, sino de los vasos sanguíneos que lo irrigan. En realidad, el corazón se ve afectado principalmente por metástasis, cánceres que se originan en otros órganos y se diseminan a él. Se calcula que entre el 90% y el 95% de los cánceres en el corazón son metástasis. Esto convierte al cáncer primario de corazón en una excepción médica.
Aunque el corazón rara vez desarrolla tumores malignos, sí puede albergar tumores benignos, que no se desarrollan del músculo, sino en su interior, en las cámaras del corazón. Muchos de estos tumores están asociados a síndromes genéticos o a daños en los tejidos internos del corazón.

Mixoma
El mixoma es el tumor cardíaco benigno más frecuente. Suelen desarrollarse en las aurículas y, en la mayoría de los casos, son incidentales (se desconoce su causa). A diferencia del músculo cardíaco, las cámaras cardíacas interiores están recubiertas por endocardio, un tejido plano que facilita el flujo sanguíneo. Aunque su origen no está del todo claro, la hipótesis más aceptada es que los mixomas provienen de células embrionarias del endocardio que, por razones desconocidas, comienzan a crecer de forma anormal.
Aunque la mayoría de los mixomas aparecen de manera azarosa, existe una condición genética que aumenta su probabilidad. El complejo de Carney es un trastorno causado por la mutación del gen PRKAR1A. Este gen codifica una proteína reguladora que, al estar alterada, pierde su capacidad para controlar la división celular, lo que favorece la aparición de tumores. El complejo de Carney se caracteriza por cuatro síntomas principales:
Pecas alrededor de los ojos, labios e incluso la esclera (la parte blanca del ojo).
Tumores endócrinos (que producen hormonas) en la tiroides, glándula pituitaria o glándula suprarrenal.
Mixomas en el corazón.
Tumores no endócrinos en los testículos, ovarios o nervios.
Aunque el mixoma es un tumor benigno, su ubicación lo convierte en una seria amenaza. Imagínalo como una anémona marina. El mixoma es un tumor sésil: fijo en su base, pero su cabeza es móvil y se agita con el flujo sanguíneo, como si bailara. El riesgo es que puede desprenderse, salir eyectado del corazón y obstruir una arteria (esto se conoce como embolia). La obstrucción del flujo sanguíneo puede causar infartos en otros órganos. Es especialmente preocupante la posibilidad de que el tumor desprendido bloquee el flujo sanguíneo al cerebro. Por esta razón y para evitar complicaciones, los mixomas deben ser retirados quirúrgicamente.
Fibroelastoma papilar
El fibroelastoma papilar es un tumor benigno que, al igual que el mixoma, parece una anémona marina y puede desprenderse, obstruyendo el flujo sanguíneo. Aunque es benigno, el riesgo de desprendimiento lo convierte en una amenaza. A diferencia del mixoma, el fibroelastoma papilar no se desarrolla en las aurículas, sino en las válvulas cardíacas. Las válvulas cardíacas son pequeñas estructuras de tejido fibroso que actúan como "compuertas", asegurando que la sangre fluya en la dirección correcta dentro del corazón.
Los fibroelastomas papilares suelen desarrollarse como consecuencia de daños en las válvulas, como las causadas por:
Cirugía cardiaca previa, ya que puede inflamar las válvulas.
Tratamiento con radiación en el pecho (utilizada para tratar otras enfermedades).
Por esta razón, los pacientes que han pasado por estos procedimientos requieren monitoreo continuo para detectar la posible formación de fibroelastomas y prevenir complicaciones graves.

Lipomas
El corazón alberga grasa, que actúa como protección y aislamiento. Los lipomas son tumores benignos formados por adipocitos, las células de la grasa. Por lo general, los lipomas no causan problemas. Sin embargo, su ubicación puede ser desafortunada si crecen cerca de las vías de conducción eléctrica del corazón, ya que pueden alterar el ritmo cardiaco y generar arritmias. Esto se debe a que la grasa es un mal conductor de la electricidad.
Cuando se detecta un lipoma cardíaco, se suele recomendar analizar el gen PTEN, que regula la división celular. La mutación de este gen está asociada al síndrome de Cowden, un trastorno genético que aumenta el riesgo de desarrollar cáncer, especialmente en la mama y la glándula tiroidea. Por eso, aunque los lipomas sean benignos, su presencia puede ser una señal de alerta para investigar condiciones genéticas subyacentes.
Rabdomiomas
Los rabdomiomas son tumores benignos que se desarrollan en el músculo cardíaco. Pero, ¿cómo es posible si las células del corazón no se dividen? Estos tumores no aparecen en adultos, sino que se forman durante el desarrollo embrionario y suelen detectarse en recién nacidos. Los rabdomiomas suelen desaparecer conforme crece el bebé. Sin embargo, pueden requerir cirugía, especialmente si por su ubicación bloquean el sistema de conducción eléctrica del corazón, ya que pueden generar arritmias.
La presencia de rabdomiomas no suele ser un hecho aislado; puede ser un indicador de otras enfermedades genéticas subyacentes, ya que están asociados con tres trastornos genéticos: la esclerosis tuberosa, el síndrome de Beckwith-Wiedemann y el síndrome de Birt-Hogg-Dubé.
La esclerosis tuberosa es causada por mutaciones en los genes de la hamartina o tuberina. Ambos regulan el crecimiento celular. La esclerosis tuberosa se caracteriza por
Tumores benignos en múltiples órganos, como el corazón.
Epilepsia
En algunos casos con discapacidad intelectual.
El síndrome de Beckwith-Wiedemann se debe a la pobre regulación de los genes en el cromosoma 11. Estos son sus síntomas principales:
Macrosomía: cuerpo de gran tamaño.
Pulgares anormalmente anchos.
Organomegalia: órganos más grandes de lo normal.
Onfalocele: los bebés nacen con el intestino protruyendo por el ombligo.
Mayor riesgo de desarrollar cáncer de hígado, cerebro y riñón.
El síndrome de Birt-Hogg-Dubé afecta principalmente la piel. Se debe a la mutación del gen FLCN, que codifica la foliculina, una proteína reguladora del crecimiento celular. Sus manifestaciones incluyen:
Foliculomas: Tumores del folículo piloso, que en la piel se ven como pápulas (bolitas) blancas, ni amarillas ni con pus.
Tricodiscomas: Son similares al foliculoma, pero se ven del mismo color de la piel; no necesariamente son blancas.
Acrocordones: Bultos sésiles más oscuros que el resto de la piel.
Cáncer de tiroides.
Tumores benignos en el riñón, la glándula paratiroides y el pulmón.
Rabdomiomas en el corazón.
El corazón es un órgano excepcional por su baja capacidad de replicación celular, lo que lo protege naturalmente del cáncer y los tumores malignos. Cuando un tumor aparece, suele ser benigno, pero su ubicación puede convertirlo en un riesgo silencioso. Desde arritmias hasta émbolos, su impacto depende de dónde y cómo se desarrollen.
Muchos de estos tumores no son solo crecimientos anormales, sino pistas de posibles condiciones genéticas subyacentes. Su presencia puede indicar la necesidad de un análisis genético especializado y el acompañamiento de expertos para entender su origen y riesgos asociados.

En Nanolab, no solo ofrecemos pruebas genéticas avanzadas, sino que contamos con un equipo multidisciplinario de genetistas, médicos y psicólogos listos para acompañarte en cada paso. Porque entender tu salud no es solo identificar riesgos, sino brindarte las herramientas y el apoyo para vivir con tranquilidad y claridad.
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