top of page

Genética 101: ¿Existe realmente el ADN basura?

ADN basura o junk DNA
Imagen generada con IA de Shuttertsock

Basura o no basura, esa es la cuestión. ¿Has escuchado del término ADN basura (junk DNA)? Se trata de un concepto de biología muy controvertido, derivado de la secuenciación del genoma humano. Si solo el 2% de todo nuestro ADN codifica proteínas, ¿para qué está todo lo demás? Se llegó a decir que casi todo nuestro ADN era basura, pero ¿para qué guardaría el cuerpo tanto desperdicio genético? 


Bienvenido a la batalla del ADN basura. En Nanolab, te queremos acompañar a explorar este término, las funciones del ADN y que conozcas este intrigante debate genético.



¿Qué es el ADN?


El ADN es una molécula gigante que guarda la información genética. Podríamos imaginarlo como un libro de cocina: el ADN es un recetario y dentro de él hay miles de recetas. En el caso del ADN, no se preparan pasteles ni pastas ni ensaladas, sino proteínas. Los genes son las recetas y los platillos son las proteínas que se pueden formar siguiendo la instrucción de esos genes. 



El inicio del ADN basura 


El concepto de ADN basura surgió en los años 60 y se popularizó en la década de  los 70. Tras investigar el genoma humano (toda nuestra secuencia genética), los científicos se toparon con algo extraño. El ADN parecía ser más grande de lo esperado, pero la mayoría de su contenido no contaba con instrucciones para formar proteínas. Solo el 2% del ADN tenía esta función clara, mientras que el 98% restante parecía ser repetitivo y sin propósito aparente.


Esto llevó a adoptar el término ADN basura: material genético sin función aparente. Sin embargo, esta definición abrió un nuevo debate: Si no es necesario, ¿por qué está ahí? ¿Por qué la evolución lo habría conservado durante millones de años?


Historia del ADN
El concepto de ADN basura comenzó porque la mayor parte del ADN parecía no tener una función clara ni ser una instrucción para formar una proteína. Nivens, S./Shutterstock

ADN basura vs. ADN no codificante  


Es fundamental aclarar que no todo el ADN que no produce proteínas es "basura". El término ADN no codificante se refiere a regiones del genoma que no contienen instrucciones para fabricar proteínas, pero sí tienen funciones importantes y conocidas.


Un gen se puede separar en dos partes: exones e intrones. Los primeros son los que verdaderamente contienen instrucciones para fabricar proteínas. Los segundos carecen de instrucciones y, cuando un gen se activa, se eliminan mediante el proceso llamado splicing. Sin embargo, sí tienen funciones. Por ejemplo, los intrones pueden usarse para crear diferentes versiones de una proteína a partir de un solo gen. Esto se conoce como splicing alternativo. Imagina una receta para una tarta: si añades manzana, tendrás una tarta de manzana, pero si añades moras, tendrás una tarta de moras. La receta base es la misma, pero los intrones permiten estas variaciones.


Otras regiones del ADN no forman parte de los genes, pero son esenciales para controlar su actividad. El ADN posee diversos reguladores: promotores, amplificadores y silenciadores.


Los promotores son secuencias de ADN ubicadas al inicio de los genes. Su función es atraer proteínas que inician la transcripción (activación del gen). Son como el título de una receta. Por ejemplo, “Galletas de Navidad” o “Pastel de Cumpleaños”. Te indican de qué va la receta y dónde inicia. Además, un buen titular puede volver al gen más llamativo para la célula.  


Los amplificadores son secuencias de ADN que hacen que un gen se vea más atractivo. Su tarea es convencer a la célula de activar el gen al que representan. Son como las fotos en un recetario. No son necesarias para cocinar, pero pueden ser la razón por la que elijas cocinar una receta. 


Los silenciadores hacen lo contrario a los amplificadores; intentan convencer a la célula de no activar el gen. Un buen modelo para entender esto es el cáncer. Los genes que controlan la división celular deben estar estrictamente regulados. Si se activan sin control, las células pueden multiplicarse desmedidamente y formar tumores. Así que puedes imaginar a los silenciadores como la información nutricional en una receta. Saber que un postre tiene miles de calorías puede hacer que decidas no prepararlo en exceso.


No todo lo que no hace proteínas es ADN basura. Muchas secuencias tienen funciones claras y esenciales. El término ADN basura se reserva para regiones que no parecen tener una función ni parecen ofrecer una ventaja evolutiva.

Estructura de un gen: exones e intrones
Los genes se componen de dos partes: intrones (azul) y exones (rojo). Los intrones se eliminan durante el splicing. Aunque no forman proteínas directamente, son fundamentales para los genes. Julee Ashmead/Shutterstock

El proyecto ENCODE


El proyecto ENCODE buscó demostrar que casi todo el ADN tiene una función biológica. Pero aquí surgió una pregunta esencial: ¿Qué significa tener función? ENCODE definió como "funcional" cualquier región del ADN que mostrara actividad bioquímica en el laboratorio. Sin embargo, esta definición generó controversia. ¿Acaso tener actividad bioquímica equivale a ser útil?


Que algo tenga una función no significa que sea útil. Por ejemplo, una botella vacía tuvo una función y aún puede tenerla si se rellena, pero si te la encuentras tirada en la calle, ¿la considerarías útil? Probablemente, no. Este ejemplo ilustra el debate: que el ADN muestre actividad bioquímica no significa que sea esencial para la supervivencia o la evolución.


Para muchos investigadores en evolución, el hecho de que todo el ADN sea útil representa una paradoja. Si solo el 2% del ADN es vital, el 98% restante puede mutar sin consecuencias graves. Esto es una ventaja evolutiva porque las mutaciones son comunes, es más, mutamos todo el tiempo. Sin embargo, la probabilidad de que una mutación afecte una región crítica es muy baja. Pero si todo el ADN fuese funcional, cada mutación tendría un alto riesgo de dañar algo importante. En ese caso, la vida no podría existir porque los organismos no sobrevivirían a la acumulación de mutaciones. 


Por eso, el debate sigue abierto: ¿Es el ADN basura realmente inútil, o simplemente no hemos descubierto aún su función?


una llave antigua pérdida en la playa
Funcionalidad no es lo mismo que utilidad. Por ejemplo, una llave perdida, algo abrirá, tiene una función, pero ¿te es útil si la encuentras? ArtSvetlana/Shutterstock 

Transposones: una pieza de museo sin mucha utilidad


Entre el ADN considerado basura están los transposones o genes saltarines. Se trata de secuencias de ADN que pueden cambiar de lugar. Un día está en el cromosoma 1 y al siguiente en el cromosoma 14. 


Muchos transposones son fragmentos de ADN viral que se integraron a nuestro ADN hace miles de años. En su momento, estos virus introdujeron su material genético en nuestras células y, aunque hoy ya no tienen funciones virales, siguen ahí, como piezas de un museo genético. Pueden replicarse y saltar de un lugar a otro, pero no producen nada útil.


Otros genes saltarines son errores que una célula cometió hace tiempo y no corrigió. Esas secuencias quedaron integradas en nuestro genoma y ahora pasan de generación en generación.


La mayoría de los transposones están tan mutados que no parecen tener ninguna función. Sin embargo, algunos han adquirido roles importantes tras miles de años de evolución. Por ejemplo, algunos se han convertido en reguladoras del ADN. 



Tu huella dactilar genética


Otros representantes del ADN considerado basura son las secuencias altamente repetitivas. Puedes imaginarlas como si una receta repitiera la misma palabra muchas veces o como un disco rayado. Estas secuencias varían muchísimo entre personas e, incluso, entre familiares, tanto que se les ha llamado la huella dactilar genética


Aunque la mayoría de estas secuencias no tienen una función clara, algunas son esenciales para la vida. Las secuencias altamente repetitivas conforman el centrómero, el punto de unión de los cromosomas. Sin él, las patitas de los cromosomas se separarían. 


Los telómeros son otra estructura cromosomal compuesta por secuencias altamente repetitivas. Actúan como el "cronómetro de la vida": cada vez que una célula se divide, los telómeros se acortan un poco. Cuando son demasiado cortos, la célula deja de dividirse y muere.


Algunas secuencias altamente repetitivas se llaman ADN microsatelital y tienen funciones en algunas especies. Por ejemplo, una investigación del MIT encontró que en algunas especies, el ADN microsatelital mantiene a los cromosomas dentro del núcleo celular. Si se eliminan estas secuencias, los cromosomas se escapan del núcleo y forman pseudonúcleos. Lo curioso es que algunas especies no tienen esas mismas secuencias. 


Estos son ejemplos de secuencias altamente repetitivas de ADN que desarrollan funciones. Sin embargo, la mayoría no tienen una función clara.

Centromero del cromosma
El centrómero (rojo oscuro) está compuesto de secuencias altamente repetitivas y es fundamental para mantener la estructura de los cromosomas. Krot_Studio/Shutterstock

Pseudogenes 


Los pseudogenes son increíblemente similares a un gen, pero tienen una diferencia crucial: no producen una proteína. Esto se debe a que están llenos de mutaciones que los vuelven ilegibles para la célula. Ocurren cuando un gen se duplica y la célula, en lugar de eliminar la copia adicional, solo la inactiva. Con el tiempo esa secuencia sufre cientos de mutaciones hasta el punto en que parece un gen normal, pero es incapaz de producir proteínas.  


Aunque la mayoría de los pseudogenes se consideran ADN basura, algunos han adquirido funciones vitales. Por ejemplo, el pseudogen PTENP1 se parece al gen PTEN, un supresor de tumores que previene el cáncer al frenar la división celular descontrolada. El pseudogen PTENP1 actúa como una esponja: atrae moléculas que intentan desactivar al gen PTEN real, protegiéndolo de ser silenciado y contribuyendo a prevenir el cáncer. 


Al final, “basura” no es una propiedad del objeto, sino una relación con el contexto y el uso que se le da. El término ADN basura ha ido evolucionando y hoy es incorrecto llamar basura a todas las secuencias que no forman proteínas. Muchas de ellas tienen funciones vitales para el organismo, aunque otras, efectivamente, carecen de una utilidad clara.


En Nanolab, la genética es nuestra pasión. Esperamos que este recorrido por el debate del ADN basura te haya ayudado a ampliar tu visión sobre el fascinante mundo del genoma. Porque, como hemos visto, lo que hoy parece basura, mañana podría ser un tesoro genético por descubrir.




Referencias 


Palazzo, A. F., & Gregory, T. R. (2014). The case for junk DNA. PLoS genetics, 10(5), e1004351. https://doi.org/10.1371/journal.pgen.1004351


Witek J, Mohiuddin SS. Biochemistry, Pseudogenes. [Updated 2023 Aug 28]. In: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2026 Jan-. Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK549832/


Fagundes, N. J. R., Bisso-Machado, R., Figueiredo, P. I. C. C., Varal, M., & Zani, A. L. S. (2022). What We Talk About When We Talk About "Junk DNA". Genome biology and evolution, 14(5), evac055. https://doi.org/10.1093/gbe/evac055


McElvery, R. (2021, August 23). So-called “junk” DNA plays a key role in speciation. MIT Department of Biology. https://biology.mit.edu/so-called-junk-dna-plays-a-key-role-in-speciation/


Zimmer, C. (2014). The case for junk dna. National Geographic. Retrieved 2026, from https://www.nationalgeographic.com/science/article/the-case-for-junk-dna.


Jo, B. S., & Choi, S. S. (2015). Introns: The Functional Benefits of Introns in Genomes. Genomics & informatics, 13(4), 112–118. https://doi.org/10.5808/GI.2015.13.4.112


Segert, J. A., Gisselbrecht, S. S., & Bulyk, M. L. (2021). Transcriptional Silencers: Driving Gene Expression with the Brakes On. Trends in genetics : TIG, 37(6), 514–527. https://doi.org/10.1016/j.tig.2021.02.002


Liao, X., Zhu, W., Zhou, J., Li, H., Xu, X., Zhang, B., & Gao, X. (2023). Repetitive DNA sequence detection and its role in the human genome. Communications biology, 6(1), 954. https://doi.org/10.1038/s42003-023-05322-y


Bourque, G., Burns, K. H., Gehring, M., Gorbunova, V., Seluanov, A., Hammell, M., Imbeault, M., Izsvák, Z., Levin, H. L., Macfarlan, T. S., Mager, D. L., & Feschotte, C. (2018). Ten things you should know about transposable elements. Genome biology, 19(1), 199. https://doi.org/10.1186/s13059-018-1577-z


Yu, G., Yao, W., Gumireddy, K., Li, A., Wang, J., Xiao, W., Chen, K., Xiao, H., Li, H., Tang, K., Ye, Z., Huang, Q., & Xu, H. (2014). Pseudogene PTENP1 functions as a competing endogenous RNA to suppress clear-cell renal cell carcinoma progression. Molecular cancer therapeutics, 13(12), 3086–3097. https://doi.org/10.1158/1535-7163.MCT-14-0245


Comments


nano todos nuevos (1)-01.png

Nanolab, S.A. de C.V.
Calle Extremadura No. 10 Int. 202
Col. Insurgentes Mixcoac
Deleg. Benito Juárez
México, D.F., C.P. 03740

Tel. 55 4432 1104

Aviso de privacidad

Dra. Esp. en Genética Medica

Gloria Eugenia Queipo García

Ced. Prof. 6323020 UNAM

Permiso de Publicidad número

193300201A0531

  • whatsapp
  • instagram
  • facebook
  • twitter
  • Tik Tok
bottom of page