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Capsaicina, la molécula picante del chile y sus efectos en la salud



Es un día extraño de celebrar, pero también es delicioso de festejar, se trata del Día Internacional de la Comida Picante, el cual se conmemora el 16 de enero de cada año. Muchos países no son fans del chile y las especias, pero México y su población sí que aman sus chiles. Dependiendo dónde busques, México es uno de los países con platillos más picosos del mundo. Por lo general, en las listas ocupa el segundo lugar. Sólo es vencido por Tailandia, y debo dar el oro a Tailandia, una vez probé un curry tailandes y lloré. Aun así, México es un país que ama el picante y tiene una amplia variedad de chiles, como el habanero, el serrano, el chile de árbol, el pasilla, el poblano, entre muchos otros. México es un país picante, hay chile en la sopa, en las quesadillas, en versión salsa, vamos, hasta en dulces. El poder del chile proviene de una molécula llamada capsaicina, la cual curiosamente es una prima de la vainilla, aunque la capsaicina puede doler. Obvio el chile pica, pero: ¿por qué lo hace? Es una buena pregunta, así que dediquemos un poco a investigar sobre esta molécula tan picante.


La capsaicina es producida por los chiles y es un método de defensa para proteger sus semillas. En realidad, los mamíferos no deberían de disfrutar del chile, la capsaicina es muy irritante para las mucosas mamíferas. Las mucosas son las vías aéreas, la boca, el tubo digestivo y los ojos. Esto es verdad, el chile puede ser doloroso de comer y si te cae en el ojo es posible que termines en el hospital. Sin embargo, al humano le importa poco y consume chile, más si provienes de un país que disfruta de la comida ardiente. Los chiles, en la biología normal, están hechos para pájaros, por eso son rojos (los pájaros ven muy bien ese color), pero más importante aún, el receptor TRPV1 de las aves no responde a la capsaicina. Estarás preguntándote: ¿Qué es un TRPV1? Este receptor es parte del sistema nervioso y se encarga de la nocicepción, la cual es parte de los sentidos. La nocicepción le avisa al cuerpo sobre el dolor y es un método de defensa para evitar estímulos dolorosos. Por ejemplo, cuando te quemas, quitas inmediatamente la mano. Los receptores nociceptivos generan dolor y a nadie le gusta sentir molestias, por ello retiras las manos.



El dolor es un sentido muy útil porque hace que nos alejemos de estímulos potencialmente peligrosos, como una fuente de calor quemante.


La lengua y la boca tienen una enorme cantidad de receptores para evitar que comas algo y te envenenes. Si comes algo potencialmente tóxico, a la lengua le dará asco y le dirá al cerebro “escúpelo”. TRPV1 es uno de esos receptores y su principal tarea es evitar que te quemes. Cuando consumes algo con una temperatura mayor a 42° Celsius, TRPV1 se activa y sientes que se te prende la lengua. Esto logrará que escupas lo que está tan caliente y esperes un poco a que baje la temperatura. Extrañamente, TRPV1 también es fácilmente activado por la capsaicina y genera un dolor similar al de una quemadura. Como te dije, los pájaros tienen TRPV1, pero éste no responde a la capsaicina, por lo que los pájaros no pueden enchilarse. Esto es parte de una coevolución y simbiosis. El chile es atractivo para los pájaros y no les pica, por lo que es un buen alimento. A cambio, los pájaros, en su popó, liberan las semillas del chile para que crezcan nuevas plantas. En cambio, los mamíferos, al tener molares (muelas), destruyen las semillas de los chiles, por lo que son inútiles para la generación de nuevas plantas de chile. Dado que al chile no le da gracia que destruyas sus semillas, cuando lo consumes genera dolor con su capsaicina.


El receptor TRPV1 se encuentra distribuido por varios órganos y tejidos del cuerpo. Por lo general, sus efectos se dan en la lengua porque el chile se come. No obstante, quizá has tenido la mala fortuna de sentir el efecto de la capsaicina en otros lugares. Tal vez en alguna ocasión, te entró al ojo y tuviste lagrimeo, visión borrosa y sensación de un ardor infernal. En la piel la capsaicina puede dar picazón, inflamación y dejarte la piel roja, como una mini quemadura. En el sistema gastrointestinal, existe la idea de que causa diarrea, y es verdad. La gente que no está acostumbrada al chile, o bien, a consumir demasiada capsaicina genera datos de intoxicación. Si a la lengua y su TRPV1 no le agrada la capsaicina, al estómago e intestino tampoco les da gracia. Demasiada capsaicina dará náusea y puede generar vómito, es natural, después de todo, el estómago siente que comiste algo peligroso. En el intestino da diarrea porque se activan los canales TRPV1 y el órgano siente que estás en peligro, por lo que rápidamente quiere sacar la molécula irritante de tu cuerpo. Si la comida pasa muy rápido por el intestino, no da tiempo de reabsorber agua y te da diarrea. Pensarás, “a mí no me pasa nada”. Lo más seguro es que tengas razón. Si consumes continuamente capsaicina, con el tiempo, el receptor TRPV1 se acostumbra y deja de lanzar respuestas dolorosas. Esto se llama desensibilización. Esta virtud de perder la nocicepción a base de capsaicina nos lleva a la siguiente maravilla del chile, el ser un medicamento contra el dolor.



El chile y la capsaicina activan vías del dolor. Dentro del cuerpo también hacen de las suyas, pero no los creas malos, tienen muchas cualidades buenas, más allá del sabor.


¡A qué no te lo esperabas! El chile no sólo es delicioso y es un gran complemento en los alimentos, sino que es una gran herramienta en la investigación y farmacología. Bastante de lo que sabemos del dolor es gracias al chile y su molécula picante. La capsaicina se ha utilizado ampliamente para estudiar el dolor y probar medicamentos que lo eliminan. Por ejemplo, si una empresa farmacéutica desarrolla un nuevo analgésico, se da el medicamento y después capsaicina o chile para probar cuánto dolor se crea. Así sabe si su medicamento tiene la capacidad de quitar el dolor o anularlo. Por otro lado, nuestra molécula ardiente también se usa como un medicamento. Para todas las amantes de la homeopatía, la capsaicina se puede utilizar para tratar el dolor e incluso está aprobada como una terapia contra el dolor por la FDA (Federal Drug Agency). La molécula del dolor se llama sustancia P y su tarea es forzar a las neuronas a crear impulsos dolorosos. ¿Recuerdas que nos acostumbramos a la capsaicina y que TRPV1 se desensibiliza? La crema de capsaicina sigue la misma idea, causa que se agote la sustancia P y que los nervios del dolor se “apaguen”. El dolor neuropático de la diabetes, el dolor musculoesquelético, como el provocado por el ejercicio, una torcedura o una mala postura, e incluso la psoriasis (enfermedad inflamatoria crónica de la piel en la cual aparecen lesiones), se pueden tratar con cremas de capsaicina.



Además de ser delicioso, el chile tiene propiedades médicas. Igualmente, la capsaicina es una molécula altamente estudiada por ser potencialmente sanadora para muchas enfermedades.


Aunque hoy en día sólo está aprobada para el tratamiento del dolor, existe investigación sobre qué más puede hacer la capsaicina. En el control de peso se ha observado que la capsaicina es anorexigénica, es decir, causa pérdida de peso. Esto porque genera sensación de plenitud y se come menos, y también porque aumenta la temperatura del cuerpo. Para aumentar la temperatura, se usa la grasa como fuente de energía. En la diabetes se está investigando a esta molécula, ya que se ha observado que mejora la respuesta a insulina. La capsaicina también baja la presión sanguínea. El sistema vascular está lleno de receptores TRPV1 que al ser activados liberan CGRP y sustancia P, los cuales vasodilatan y bajan la presión. Finalmente, se está investigando su efecto en el cáncer. Para ciertas células cancerígenas, la capsaicina es mortal. La molécula del chile, en varias células, causa apoptosis (suicidio celular). De especial interés ha sido su estudio en el cáncer de próstata, donde la capsaicina parece disminuir en antígeno prostático, los receptores androgénicos, los cuales son los que hacen que la próstata crezca y en algunos casos, hacen que las células se vuelvan cancerígenas y, finalmente, causa que las células de la próstata mueran. Todo esto es experimental, pero el chile parece tener muchas virtudes.


La capsaicina es la molécula que le da su picor al chile y seamos sinceros, es por ella que siempre volvemos por más. Espero hayas descubierto algunas curiosidades de la capsaicina y los chiles, y si antes te gustaba el chile, ahora te guste más, ya que su molécula ardiente tiene muchas virtudes y cualidades. Como habrás visto, el chile hasta como medicamento tiene uso. Aún falta mucho por dilucidar sobre esta molécula picante y sabrosa. Quién sabe, puede que nos ayude a tratar más enfermedades. Mientras tanto, espero que comas un buen platillo picoso, en México esos abundan, y celebres felizmente y algo enchilada el Día Internacional de la Comida Picante.



En un país lleno de chiles, salsas y sabores, lo mejor es aprovechar a nuestros chiles y comer la deliciosa capsaicina para una buena enchilada, mucho sabor y uno que otro beneficio en la salud.


Referencias


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