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El síndrome de Marfan, una enfermedad de problemas elásticos


Hiperflexibilidad y contorsión. Pulgares hiperflexibles

¿Alguna vez has visto a alguien contorsionarse? Existen personas que parecen poder mover el cuerpo como si fueran una gelatina elástica. La mayoría de nosotras, sin duda, no puede. Sin embargo, ciertas enfermedades genéticas les otorgan a las personas estas habilidades de hiperflexibilidad. En esta ocasión, revisaremos una patología llamada síndrome de Marfan, una condición que vuelve a quienes lo padecen en seres altos y elásticos, todo a causa de la malformación de un tejido que seguramente no conoces, pero del que has escuchado. Descubramos el síndrome de Marfan, una enfermedad de problemas elásticos.


El tejido conectivo 

Del tejido conectivo, tal vez, no tienes mucha idea, ni siquiera es un órgano, pero está en todo el cuerpo y la gente le tiene mucho interés, sobre todo al que está presente en la piel. Este tejido es el pegamento del cuerpo y el que nos da una estructura algo gelatinosa. Si pellizcas tu mejilla, sentirás el tejido conectivo. Es un tejido que sostiene a las demás células del cuerpo, las alimenta, las limpia y les lleva oxígeno a través de vasos sanguíneos que habitan en él. Le interesa a las personas en general porque es el tejido que hace que la piel se vea joven y pomposa. Dentro del tejido conectivo, encuentras todas las moléculas que venden en cremas de belleza y rejuvenecimiento, desde colágeno hasta ácido hialurónico. Con la edad, se produce menos colágeno y se sale el agua del tejido conectivo, porque el colágeno la mantiene ahí encerrada, y la piel se vuelve menos “gelatinosa”, dándole el aspecto de vejez. Sin embargo, esta historia no es acerca de la juventud o belleza. 


El tejido conectivo está formado, en su mayoría, por agua y proteínas. Nadando en él, andan los fibroblastos, las células que producen a las proteínas para mantener la gelatina que es el tejido conectivo. El colágeno es la proteína más famosa del tejido conectivo y la más abundante. Existen más de veinte tipos de colágeno y realizan diferentes tareas, pero a grandes rasgos, el colágeno nos da consistencia gelatinosa, ya que jala agua al tejido conectivo. Más que hacernos ver jóvenes, mantiene unidas a las células, tejidos y órganos, por lo que su nombre literalmente significa pegamento o “cola”, que es una palabra más utilizada en España. El colágeno soporta mucha fuerza de tensión, pero no es lo más elástico. La elasticidad de la piel, ligamentos del músculo o pulmones, proviene de la elastina, otra proteína del tejido conectivo. La mayoría de la elastina no está en la piel ni el músculo, sino que se encuentra en los vasos sanguíneos, que deben poder adaptarse a cantidades, flujos y presiones distintas. Esta elastina necesita ayuda para acomodarse en el cuerpo y funcionar. Para ello es necesaria la fibrilina. Esta última proteína crea redes denominadas microfibrillas, las cuales crean la arquitectura para que otras proteínas, como la elastina, se organicen y funcionen correctamente. Es esta proteína la afectada en el síndrome de Marfan


Mujer vieja viendo a una mujer joven

El tejido conectivo está por todo el cuerpo. En la piel, hace que nos veamos jóvenes. Está compuesto de agua, colágeno, que pega todo; elastina, que da elasticidad, y fibrilina, que da estructura.


El síndrome de Marfan y la fibrilina 

Existen varios tipos de fibrilina, pero la más estudiada es la fibrilina 1, formada por el gen FBN1. Es la más conocida por causar el síndrome de Marfan. Aunque podrías pensar que el problema se origina del desorden de la elastina, ya que sin fibrilina, ésta no se organiza correctamente, la realidad es que el problema viene de algo más peculiar. Por mucho tiempo se creyó que la elastina desorganizada, a falta de fibrilina, creaba los síntomas y signos del síndrome de Marfan. No obstante, hoy tenemos otra teoría. 


La fibrilina, además de ser un soporte para la elastina, disfruta de secuestrar una molécula llamada TGF beta. Esta molécula es parte del sistema inmune y regula la inflamación. La fibrilina la secuestra y mantiene los niveles de TGF beta regulados en el cuerpo. Cuando la fibrilina falla, el TGF beta queda libre y aumentan sus niveles. Aunque suele ser una molécula antiinflamatoria, tiene la desgracia de activar unas proteínas llamadas metaloproteinasas. El trabajo de estas proteínas es quitar tejido. Si hay un balance, quitan el tejido viejo para que las células depositen tejido nuevo y todo esté en su mejor forma. Sin embargo, en el síndrome de Marfan, no hay balance y el tejido conectivo se daña por ser eliminado a gran velocidad. 


Balance, un subibaja con el mismo peso

Las metaloproteinasas requieren de un balance. Debe quitarse lo mismo que se produce. En el síndrome de Marfan, el TGF beta causa un desbalance al activar metaloproteinasas y eliminar más tejido del que se produce.


La genética del síndrome de Marfan

Este síndrome es bastante común, se presenta en 1 de cada 4000 individuos. Es una enfermedad autosómica dominante. Todos tenemos dos copias de cada gen, una la da papá y una mamá. Nuestros padres a su vez tienen dos copias, por lo que podemos heredar cuatro opciones. En el síndrome de Marfan, si un padre tiene la enfermedad, el 50% de todos sus hijos la tendrá porque basta una copia enferma del gen para desarrollar la patología. Si ambos padres la tienen, todos los hijos la tendrán. En casos no tan raros, en el 25%, ambos padres son sanos, pero el bebé muta durante su formación y nace con una copia enferma del gen FBN1, por lo que desarrolla síndrome de Marfan, aun con padres sanos. 


Signos y síntomas del síndrome de Marfan 

Dado que hay tejido conectivo en todas las partes del cuerpo, es una enfermedad multisistémica; afecta a todo, aunque, claro, a algunos órganos les va peor que a otros. Estos son datos del síndrome de Marfan, algunos los puedes notar a simple vista. 

  • Los huesos son de lo más afectado. Las personas con síndrome de Marfan tienen varias malformaciones óseas. Puedes notar que son muy altos porque sus huesos son muy alargados.

  • Pectum carinatum o pectum excavatum. Si observas tu pecho, notarás que es relativamente plano. El pectum carinatum causa que el pecho esté salido, mientras que el pectum excavatum asemeja una depresión en él. Ambas son malformaciones óseas del esternón.  

  • Aracnodactilia, que significa dedos largos y delgados. 

  • Brazos largos.

  • Encorvarse y escoliosis, ambas son deformidades de la columna. 

  • Osteoporosis aun siendo joven. 

  • Fracturas a causa de la osteoporosis.

  • Ectopia lentis, que es cuando el lente, una parte del ojo detrás de la pupila, se disloca (se suelta de su lugar). Esto se puede notar en la pupila porque pierde su tono negro y adquiere uno rojizo-blanquecino y brilloso. Esto ocurre porque se ve el fondo del ojo, que es de color rojo. 

  • Problemas de visión porque el lente es necesario para enfocar la luz.

  • Estrías en la piel. 

  • Hiperflexibilidad

  • Aneurisma aórtico


pectum excavatum y síndrome de Marfan

El pectum excavatum es una malformación ósea común en el síndrome de Marfan, donde el pecho está hundido.


Vasos sanguíneos y síndrome de Marfan

Aunque el síndrome de Marfan afecta al tejido conectivo, lo más riesgoso se encuentra en los vasos sanguíneos. La aorta es el vaso sanguíneo más grande del cuerpo. Sale directamente del corazón y baja hasta el abdomen y de ella salen ramas que llevan sangre a muchos órganos del cuerpo. La aorta debe poder manejar presiones, volúmenes y flujos constantes, por lo que es bastante elástica. ¿Recuerdas que la mayor parte de elastina está en los vasos sanguíneos? En el síndrome de Marfan, el tejido conectivo de la aorta se degrada. Recuerda, el TGF beta activa metaloproteinasas que quitan tejido. Sin fibrilina, la aorta carece de estructura y sin elastina, tiene un déficit de elasticidad, además, sin colágeno presenta insuficiencia de fuerza de tensión. Juntas, estas deficiencias generan una aorta débil.


Las personas con síndrome de Marfan desarrollan aneurismas aórticos, que es cuando la aorta se dilata por tener paredes débiles. En sí, eso no causa nada, pero recuerda, la aorta ahora es débil, por lo que se puede romper. Si la aorta se rompe, hay una emergencia porque la persona se desangra velozmente. Este es el mayor riesgo para alguien con síndrome de Marfan


Tratamientos y pruebas 

El síndrome de Marfan no es curable y no tiene muchos tratamientos. Se dan medicamentos para la presión arterial con el propósito de mantener a la aorta sin mucho esfuerzo. También se les recomienda evitar actividad física extenuante y deportes de contacto para evitar que la aorta se rompa en un golpe. Para los problemas oculares y cardiacos, se les ofrece cirugía. Parte de la investigación es observar si se puede reducir el TGF beta a partir de inhibidores


Los diagnósticos se realizan de manera clínica, con base en síntomas. Sin embargo, un diagnóstico específico se realiza con pruebas genéticas. La secuenciación del exoma permite revisar todos los genes de una persona y se utiliza para diagnosticar enfermedades raras como ésta. Insight, el laboratorio de enfermedades raras de Nanolab, realiza este tipo de pruebas. De la misma manera, la consulta genética está indicada para la persona afectada y la familia; Nanolab dispone de un médico genetista. 


ADN bajo una lupa

Para un diagnóstico definitivo, se realiza una prueba genética. La secuenciación del exoma revisa cada gen del ADN en busca de mutaciones, como la que le ocurre al gen FBN1 en el síndrome de Marfan.




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