Nanolab te invita a un concierto genético: 25 datos curiosos sobre música y ADN
- Juan Pablo Dovarganes Queipo

- Jul 6
- 10 min read

La música ha maravillado a la humanidad por siglos, por lo que no es sorpresa que haya sido uno de los primeros temas de investigación en la genética. Incluso hoy se sigue investigando cómo nuestro ADN afecta el oído o nuestros gustos musicales. Nanolab te invita a vivir este concierto genético con 25 datos curiosos sobre la genética y la música.
Música y eugenesia
A finales del siglo XIX y principios del XX, Francis Galton se interesó por descubrir si la habilidad musical era hereditaria. Quería saber si se podían producir niños virtuosos a partir de sus padres. Tristemente, sus estudios llevaron al desarrollo de la eugenesia.
La habilidad para reconocer cualquier nota musical
La habilidad para reconocer una nota musical sin una nota de referencia se denomina oído absoluto y solo el 1% de los músicos profesionales lo posee. Se le describe como “ver” los colores, pero con música. Por ejemplo, si tú ves el color rojo, no necesitas una referencia para reconocerlo; lo identificas solo con mirarlo.
El gen del oído absoluto
El gen ligado al oído absoluto se llama EPHA7. Durante el desarrollo embrionario, participa en la regulación del desarrollo cerebral. Su tarea es eliminar neuronas (es normal durante el desarrollo; descubre por qué). Se cree que una variante de este gen podría facilitar que el cerebro elimine menos neuronas y adquiera la habilidad de reconocer cualquier nota musical.
La gente que puede escuchar, pero no oír música
La amusia es lo contrario del oído absoluto. Es la incapacidad de percibir tonos y notas musicales. No se trata de sordera; estas personas sí escuchan con normalidad, pero su cerebro es incapaz de procesar la música. Lo que ha dejado perplejos a varios investigadores es que no se ha encontrado un gen que cause esta anormalidad.
Oliver Sacks (Puedes consultar su libro en la web) incluso encontró una profesora incapaz de reconocer la canción "Feliz cumpleaños". Para ella toda la música suena como “sartenes cayendo al suelo”.

Ver colores con notas musicales
La sinestesia sí permite ver colores cuando se escucha una nota musical. Se cree que se debe a un error en el neurodesarrollo, donde no se podan (eliminan) neuronas sobrantes, generando conexiones cerebrales anormales.
La sinestesia está relacionada con varias condiciones del neurodesarrollo, como el autismo, la bipolaridad, la esquizofrenia, la depresión y el síndrome de déficit de atención e hiperactividad.
El síndrome genético de los niños cantores
El síndrome de Williams-Beuren ha recibido mucha atención porque se ha visto que los niños afectados tienen una gran afinidad por la música. Este síndrome se debe a una deleción en el cromosoma 7, donde se pierden entre 26 y 28 genes.
Anecdóticamente, se dice que estos niños son excelentes cantantes, capaces de memorizar cientos de canciones incluso en diferentes idiomas.
Escuchar a volúmenes superiores
La hiperacusia causa que se perciban los sonidos como si tuvieran un volumen superior al real, lo que puede ser molesto. Paradójicamente, la causa más común de hiperacusia es trabajar en ambientes ruidosos. Se ha visto que afecta a rockeros y metaleros. Sin embargo, muchas otras patologías pueden causarla, como la depresión, el autismo, la parálisis facial, las enfermedades hormonales y, relacionado con el dato anterior, el 90% de los niños con el síndrome de Williams-Beuren la padecen.
Sentir dolor físico con la música
La odinoacusia causa dolor físico con ciertos sonidos. Los niños con síndrome de Williams-Beuren también pueden padecerla, por lo que al recibir terapia musical, un tratamiento ampliamente utilizado en estos pacientes, se debe hacer con cuidado para no causar dolor con las melodías.
Música y evolución
Existe todo un debate sobre la música, el lenguaje y la evolución. Darwin creía que primero existió la música y el canto y después se desarrolló el lenguaje. Este famoso científico lo equiparó con las aves que se cortejan con diferentes melodías. Incluso consideró que la música nos atraía porque nos recordaba a un pasado distante, donde nuestros antiguos progenitores se atraían cantando.
Por otro lado, hay investigadores actuales que dicen que la música es un subproducto del lenguaje y, además, uno cercano a inútil, ya que no ofrece ninguna ventaja evolutiva, aunque muchos otros defienden que no es inútil y sí ofrece ventajas evolutivas.

La música que une culturas
Curiosamente, se ha visto que la música folclórica de diferentes culturas es un indicador de similitud genética. Cuanto más se parece la música entre grupos, más similares son genéticamente.
¿Cuándo escuchamos música por primera vez?
Un feto comienza a desarrollar su sistema auditivo a partir de la cuarta semana de gestación. Sin embargo, no escucha nada hasta la semana 18. A partir de entonces, puede detectar sonidos de la madre, como la voz, la risa y el canto. Sin embargo, para poder ponerle tus canciones favoritas, tendrías que esperar hasta la semana 23, que es cuando pueden detectar sonidos del exterior.
De la bocina a la placenta: ¿Qué tan alto poner la música para que un bebé la escuche?
Para que la música llegue al vientre materno, debe estar muy alta. Para que las ondas de sonido alcancen los oídos fetales, deben atravesar el aire, la piel, la grasa, los músculos, el útero, la placenta y el líquido amniótico. Para sortear todas estas barreras físicas, necesitarías que la música esté a más de 80 decibeles, el volumen de una discoteca.
¿Qué géneros musicales disfrutan los bebés?
Algunos investigadores argumentan que, si existen géneros que pueden ser positivos en el desarrollo de un bebé, como el pop, la música clásica y el jazz, habrá otros que sean negativos. Algunos investigadores tienen la hipótesis de que los fetos pueden interpretar el rock y el metal como un sonido peligroso.
El albinismo y el riesgo de la sordera
Los melanocitos son las células que producen el pigmento de la piel, llamado melanina. Sin embargo, se cree que también juegan un papel vital en la cóclea, el órgano del oído que permite la audición. Si muta el gen MITF, los melanocitos no sobreviven y sin ellos se desarrolla sordera.

Tu color de piel y tu riesgo de sordera
Los melanocitos parecen ser necesarios para generar el potencial de acción coclear, el proceso en el que las ondas de sonido se transforman en una señal eléctrica que puede viajar hasta el cerebro. Se ha visto que las personas con más melanocitos y, por lo tanto, un color de piel más oscuro, tienen un menor riesgo de desarrollar sordera.
¿Cómo se transforma una onda de sonido en música para los oídos?
Para detectar sonidos, el oído posee unas células ciliadas, que parecen tener un pelito (cilio). Cuando las ondas de sonido mueven estos pelitos (cilios), se forma una señal eléctrica que viaja hacia el cerebro para ser interpretada como un sonido. Si los cilios no funcionan, es imposible detectar sonidos.
El síndrome de Usher puede ser causado por 16 genes y justamente afecta estos pelitos celulares, por lo que causa sordera.
El tumor con el nombre más musical
La cóclea permite que el oído detecte sonidos y está conectada al cerebro mediante el nervio vestibulococlear. La mutación del gen NF2 puede producir un tumor en este nervio, llamado neuroma acústico. Este tumor, usualmente benigno, causa sordera además de la pérdida del equilibrio, ya que el oído también nos proporciona la habilidad de estar de pie.
El ADN de Beethoven
Con el poder de los estudios genéticos, se ha analizado el ADN de Ludwig van Beethoven para intentar descubrir si tenía alguna enfermedad que explicara su sordera, problemas visuales y malestar estomacal. Aunque no se encontró ninguna enfermedad concluyente, se descubrió que tenía mutaciones que aumentaban su riesgo de cirrosis hepática, la cual causó su muerte. También se descubrió que en los meses antes de su muerte sufrió una infección de hepatitis B. ¡Todos estos resultados fueron obtenidos del ADN de un cabello de hace dos siglos!
El gen del canto
El gen FOXP2 ayuda a desarrollar los circuitos cerebrales implicados en el lenguaje. En las aves cantoras participa en el aprendizaje del canto. Las mutaciones en este gen pueden causar dispraxia, la dificultad para planificar y coordinar los movimientos de la boca y la lengua para poder hablar y cantar.

¿Qué área del cerebro es musical?
El área de Broca, ubicada en el lóbulo frontal, participa en la producción del lenguaje y se activa durante el canto. El área de Wernicke, encontrada en el lóbulo temporal, participa en la comprensión del lenguaje y puede intervenir en el procesamiento de letras musicales y su significado. Sin embargo, la música se procesa en una red amplia de regiones cerebrales y no en un solo lugar.
La música y sus efectos en el ADN
La sensogenómica es un enfoque propuesto que estudia cómo los estímulos sensoriales, como la música, podrían influir en la regulación y expresión de los genes, abriendo nuevas vías de investigación sobre la interacción entre ambiente y biología molecular.
El Proyecto del Genoma Musical
Como existe el Proyecto del Genoma Humano, que mapeó y analizó cada gen, existe el Proyecto del Genoma Musical. Se trata de un proyecto donde a cada canción se le “leen” sus genes, es decir, sus atributos, como tipos de voz, ritmo, género, temática, para poder compararla entre miles de canciones y encontrar música similar.
El gen con el nombre de un instrumento
La mosca de la fruta se utiliza ampliamente para estudiar genética. Muchos de sus genes han recibido nombres curiosos y creativos. Por ejemplo, el gen saxophone (saxofón), que está implicado en el desarrollo embrionario y ayuda a organizar el cuerpo en formación.
En humanos no existe un gen saxophone, pero sí existen genes relacionados que cumplen funciones similares, conocidos como ALK3 y ALK6.
¿Cómo suena el ADN?
Es una pregunta que algunos investigadores se han hecho. Dado que el ADN está compuesto por cuatro nucleótidos, organizados en diversas secuencias, algunos investigadores le han dado una nota a cada uno para crear canciones con secuencias de ADN.
Puedes escuchar algunas, creadas en 1991, aquí. A la derecha, verás la secuencia genética; puedes escuchar cómo cambia dependiendo del nucleótido. Actualmente, se han producido melodías más complejas a partir de diversos genes y sus secuencias particulares. Aquí hay un video con un ejemplo.
Componer canciones con el ADN
Tú también puedes volverte un compositor genético utilizando secuencias de ADN. Elige una secuencia de ADN y asígnale a cada molécula una nota. Dado que solo hay 4 nucleótidos (adenina, timina, citosina y guanina), solo tendrás 4 notas musicales. Una vez asignadas las notas musicales con sus respectivos nucleótidos, escribe las notas para obtener tu partitura.
Si lo musical no es lo tuyo, puedes pedirle a una inteligencia artificial (IA) que te ayude. Dale las notas musicales asignadas a cada nucleótido y pídele que te dé la melodía.
Si quieres componer melodías más avanzadas y complejas, puedes ir a gene NCBI, donde están las secuencias de los genes, y buscar algún gen que te interese. Al escoger uno, te saldrá toda su información. Si bajas a la sección: Genomic regions, transcripts, and products; en el lado superior derecho, verás que hay un botón que dice FAST; si lo pulsas, obtendrás toda la secuencia genética. Posteriormente, puedes asignar una nota musical a cada molécula y hacer tu canción.
Si cuatro notas musicales te son poco, puedes hacer canciones con codones y aminoácidos. Verás, cada tres nucleótidos de ADN representan un codón y cada codón representa un aminoácido. Existen 20 aminoácidos distintos, por lo que tendrías 20 notas musicales distintas.

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