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SÍNDROMES QUE CAUSAN CRANEOSINOSTOSIS Y SE CONFUNDEN CON RUBINSTEIN-TAYBI Y CÓMO DIFERENCIARLOS.


bebé con casco para remodelar su cráneo

Una bebé con un casco para remodelar (moldear) su cráneo.


Si estuviste por aquí hace un tiempo, tal vez recuerdes que revisamos la historia de un síndrome genético peculiar llamado síndrome de Rubinstein-Taybi. Es una enfermedad genética que genera facies o “caritas” muy peculiares en los niños afectados, además de unos pulgares extra gorditos, son muy anchos (puedes leer de este síndrome aquí). Estas características se usan como parte del diagnóstico. Sin embargo, existen muchos otros síndromes genéticos que forman “caritas” peculiares en los niños y “deditos” más anchos de lo común. Esto causa que a veces exista confusión y un diagnóstico errado, sobre todo, si no se realizan pruebas genéticas, como las que realiza Insight, el laboratorio de enfermedades raras de Nanolab, para dar un diagnóstico certero basado en los genes. El 3 de julio se hace un homenaje internacional a las personas que tienen este síndrome tan raro de ver y para conmemorar este día, veamos algunas enfermedades genéticas que se pueden confundir con el síndrome de Rubinstein-Taybi.


El síndrome de Rubinstein-Taybi se suele confundir con síndromes genéticos que causan craneosinostosis, una palabra sin duda difícil, pero te la explicaré. Si has tenido un bebé, un hermanito o hermanita, tal vez te hayas dado cuenta de que las cabezas de los bebés son “blanditas”. Puedes hacer un poquito de presión y sentir que se hunde el cráneo. Es más, como mamá o papá te puedes llevar un susto con un bebé dormilón. Cuando un bebé duerme mucho tiempo de un lado sin moverse, al despertar puedes notar que tiene una parte de la cabeza medio hundida. Esto ocurre por las fontanelas, otra palabra “rarita”, pero verás que al final todo hace sentido. El cráneo es en realidad una colección de muchos huesos diferentes, no es un hueso gigante. Está compuesto de 8 huesos, uno frontal, donde está la frente. Otro par se llaman parietales, que son la parte más alta de la cabeza. Luego, existe el occipital, donde está la nuca. Hay dos llamados temporales, que son donde están las orejas. Uno más llamado esfenoides, el cual tiene forma de mariposa y sus alas forman la sien, y por último otro llamado etmoides, que se encuentra detrás del ojo, es el único que no puedes tocar. Como cualquier hueso, éstos se articulan entre ellos. Las articulaciones que mejor identificas son el codo y la rodilla, pero existen otro tipo de articulaciones.


Niños chocando codos

Las articulaciones que mejor conoces son el codo y la rodilla. En el cráneo las articulaciones entre huesos se llaman suturas. En un bebé aún no están formadas y se llaman fontanelas.


Los huesos de la cabeza se unen por unas articulaciones llamadas suturas y permiten que el cráneo se adhiera firmemente para proteger tu cerebro. Sin embargo, un bebé no nace con el cerebro adulto, su cerebro tiene que crecer. Para permitir el desarrollo del cerebro, el bebé no nace con suturas, que están hechas de hueso, sino con fontanelas, que están hechas de suave cartílago, con lo que están hechas las gomitas, por eso son “suavecitas” y “blanditas” y, obvio, deformables. Las fontanelas permiten que el cerebro se expanda y conforme el bebé crece se van cerrando y se forman suturas. Por eso un golpe en la cabeza de un bebé es tan grave, su cabeza es blanda, aún no está hecha de hueso. Una craneosinostosis ocurre cuando las fontanelas se cierran y se vuelven hueso prematuramente. No le dan tiempo al cerebro de extenderse y por ello, mientras crece el cerebro, el hueso se intenta adaptar lo mejor posible y crea cráneos extraños o peculiares. Existen muchos tipos de cráneos peculiares, un ejemplo es la escafocefalia, que forma cráneos alargados, o la turricefalia, que forma cráneos en forma de torre. Dado que los bebés con síndrome de Rubinstein-Taybi tienen una carita peculiar, son confundidos con los síndromes que provocan craneosinostosis porque estos bebés también tienen cráneos y caritas fuera de lo común. Veamos algunos de ellos.


Mamá acariciando la cabeza de su bebé

Las cabezas de los bebés son blandas porque sus fontanelas, al igual que las gomitas, están hechas de cartílago y no se han vuelto hueso. Esto permite que el cerebro pueda crecer.


Síndrome de Crouzon

Este síndrome es de las craneosinostosis más comunes y es causado por una falla en los genes FGFR 2 o FGFR 3. Estos genes se encargan de una proteína que le comunica a las células del hueso cuándo empezar a producirse. Su falla genera que se activen antes de tiempo y que las fontanelas se cierren prematuramente, dejando poco espacio para que el cerebro crezca. Suelen tener una frente prominente y una condición llamada exoftalmos, que significa ojos saltones porque, de nuevo, hay poco espacio y éstos protruyen (que se desplaza hacia adelante, sobresale de sus límites normales). Si buscas en la web a alguien con síndrome de Crouzon puede impactarte, pero es un síndrome engañoso. Aunque puede parecer que causa discapacidad intelectual, después de todo el cerebro creció en un lugar apretado, esto no es así. Los pequeños con síndrome de Crouzon suelen tener un cerebro normal. Hoy en día este síndrome se trata con cirugías reconstructivas para que el pequeño tenga una cabeza promedio.


Síndrome de Apert

El síndrome de Apert es muy parecido al síndrome de Crouzon, comparten casi todo. El problema está igual en el gen para FGFR 2 y también causa una craneosinostosis. Te preguntarás, si es el mismo gen, por qué no es la misma enfermedad. Lo que debes saber es que un gen es toda una receta y puede cambiar en cualquiera de sus pasos, por lo que dan diferentes resultados ante diferentes anomalías. En este caso el gen FGFR 2 tiene un pequeño cambio en sus instrucciones y causa el síndrome de Apert. Este síndrome suele causar cabecitas mucho más deformes en los bebés afectados, pero lo que es especial de él, y lo diferencia del síndrome de Crouzon, es una condición llamada sindactilia, que es la fusión de dos o más dedos. Son estos dedos fusionados y gorditos los que hacen que se confunda con el síndrome de Rubinstein-Taybi. Estos pequeños, a diferencia de los pacientes con síndrome de Crouzon, suelen tener más problemas en el sistema nervioso y, por lo tanto, discapacidad intelectual, pero no se debe perder la fe, según los reportes, el 50% carecen de problemas intelectuales.

diferentes tipos de Craneosinostosis

Es difícil comprender una craneosinostosis sin verla. Aquí puedes observar un dibujo de diferentes tipos de craneosinostosis. Como verás, el cráneo queda con formas peculiares y no la común.


Síndrome de Pfeiffer

Si el síndrome de Apert y el síndrome de Crouzon son parecidos, el síndrome de Pfeiffer y Apert son casi gemelos. El síndrome de Pfeiffer también ocurre por un problema en los genes FGFR 1 o FGFR 2. De nuevo, el gen es una receta grande y puedes cambiar un montón de ingredientes y obtener algo diferente. Al igual que el síndrome de Apert, tienen sindactilia y craneosinostosis. Estos niños además presentan una condición llamada hipoplasia de la cara media y significa que sus mejillas y nariz no se forman bien, parecería que el bebé tiene sumida un poco la cara. Dado que el síndrome de Pfeiffer da sindactilia y pulgares anchos, se puede confundir con el síndrome de Rubinstein-Taybi. Existen dos tipos de síndrome de Pfeiffer, el tipo 1 y el tipo 2. El uno es de buen pronóstico y suele presentarse sin problemas intelectuales; el dos, tristemente, causa un cráneo en forma de trébol y genera discapacidad intelectual. Sin embargo, el tipo 1 es más común.


Síndrome de Muenke

Hace 30 años este síndrome no estaba en el radar para nosotros porque no sabíamos de su existencia. Se descubrió en los años 90, hace relativamente poco. Por mucho tiempo, se creyó que quienes presentaban ciertas características eran parte del síndrome de Crouzon, pero no lo son. Estos pequeños también hacen craneosinostosis a causa del gen FGFR 3. Su cráneo parece tener dos “cuernitos” porque el hueso frontal crece de más a sus extremos. Lo especial de estos niños y lo que más los diferencia del síndrome de Crouzon, es que suelen tener sordera. Otra diferencia es que un tercio presenta discapacidad intelectual, cosa que en el síndrome de Crouzon no suele ocurrir. Estos pequeños presentan retraso en el desarrollo, que son las metas que todo bebé y niño deben ir cumpliendo, como aprender a hablar, sonreír, agarrar objetos e incluso sostener la cabeza. También un porcentaje tiene déficit de atención. Si se presenta un bebé con craneosinostosis, la probabilidad dice que lo más seguro es que tenga síndrome de Muenke, ya que es, del grupo, el más común.


Todos estos son síndromes con craneosinostosis, son los más comunes, pero existen muchos más. Si de algo espero que te hayas dado cuenta, es de que todos son muy parecidos y aunque tienen ciertas diferencias pequeñas, pueden llegar a ser muy difíciles de distinguir. Hace años, lo mejor era diagnosticar con base en lo que se percibía y observaba, pero son tan similares que un médico podría equivocarse. Sin embargo, hoy tenemos herramientas genéticas muy poderosas. Te habrás dado cuenta que todos estos síndromes, excepto el síndrome de Rubinstein-Taybi, comparten los mismos genes afectados, los genes para FGFR. Dado que los genes son recetas extensas, el error puede ocurrir en diferentes partes y diferentes ingredientes. Para poder analizar los genes de manera extensa, paso por paso e ingrediente por ingrediente, hoy tenemos la herramienta genética llamada secuenciación del exoma. Esta herramienta ve todas las instrucciones de los genes para poder decir en qué parte está alterado el gen. Con ello, se pueden dar diagnósticos finos y certeros para que los niños reciban el mejor tratamiento posible, específicamente para su condición. Esta herramienta es nueva y la tenemos disponible en nuestro laboratorio dedicado a enfermedades raras llamado Insight, que es parte de Nanolab.


Secuenciación de un gen

Esta es la secuencia de un gen que analiza nuestro laboratorio. Hay miles de instrucciones y miles de ingredientes para una sola proteína, y en tu cuerpo hay también miles de ellas. Nuestro laboratorio Insight estudia las secuencias y encuentra en qué “partecita” está el problema.


Referencias


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