Endometriosis: Cuando el dolor menstrual no es normal
- Juan Pablo Dovarganes Queipo

- 2 hours ago
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La endometriosis no es un dolor menstrual normal. Se trata de una condición compleja, en la que las células del endometrio —la capa más interna del útero y aquellas que se menstruan— invaden otros tejidos y órganos cercanos y, a veces, increíblemente lejanos, como el cerebro. Algunos han comparado esta patología con el cáncer debido a esa peculiar capacidad de invasión que pueden presentar las células endometriales; es como si fuesen una metástasis (aunque no lo son). Estas invasoras no solo pueden formar lesiones verdaderamente dolorosas, sino que también pueden deformar las estructuras donde se implantan, deformando órganos y afectando la fertilidad.
En Nanolab, te acompañamos a conocer la endometriosis y las teorías acerca de por qué ocurre. Además, te explicaremos cómo esta enfermedad puede causar infertilidad y qué se puede hacer para tratarla.
¿Cómo ocurre la endometriosis?
La endometriosis es una lesión en la que células del endometrio invaden otras estructuras del cuerpo. Pero, antes de explorar cómo sucede esto, conozcamos estas células.
El útero se divide en tres capas: endometrio, miometrio y perimetrio. La capa más interna es el endometrio, cuyo trabajo es preparar el útero para un posible embarazo. Si no se concibe, el endometrio se descama y ocurre la menstruación. Así que la menstruación no es puramente sangre, sino una mezcla de células del útero y sangre.
Pero, ¿cómo llegan esas células a otros lugares? Se han propuesto diversas teorías, desde la menstruación retrógrada hasta cambios hormonales que pueden hacer que una persona sin útero, como un hombre, pueda padecer de endometriosis.
La menstruación retrógrada
La teoría más popular para explicar la endometriosis es que durante la menstruación, el flujo es retrógrado. Es decir, el menstruo, en lugar de dirigirse hacia la vagina y ser expulsado, fluye hacia “arriba” con dirección hacia las trompas de Falopio. Estas estructuras no están completamente adheridas al ovario y, en el espacio que existe entre ellas y el ovario, el menstruo puede derramarse hacia la cavidad peritoneal, el espacio en el que están los órganos abdominales.
El endometrio sin duda no es un cáncer, pero tiene la capacidad de invadir otros tejidos, como si metastizara. Cuando el menstruo se riega por la cavidad peritoneal, las células endometriales comienzan a invadirlo. Sin embargo, el sistema inmunológico lo identifica como un invasor, así que lo destruye. No obstante, en un 10% de las mujeres, el sistema inmune no es capaz de eliminar las células endometriales y estas comienzan a formar lesiones invasivas.

Teoría de las células embrionarias
Otra teoría que intenta explicar la endometriosis en personas sin útero o sin ciclos menstruales contempla a las células embrionarias. Verás, durante el desarrollo embrionario, las células madre se transforman en diferentes clases de células para formar los diferentes órganos. La teoría del remanente embrionario propone que algunas de estas células madre sobreviven hasta la adultez y pueden transformarse en endometrio bajo ciertos estímulos hormonales.
Esta teoría incluso podría explicar por qué algunos hombres pueden desarrollar endometriosis. Piensa lo siguiente: durante el desarrollo embrionario, un feto tiene ambas estructuras reproductoras, las masculinas y las femeninas, pero las hormonas masculinas o femeninas terminan borrando una. Sin embargo, el 90% de los hombres cuenta con remanentes de las estructuras embrionarias del aparato reproductor femenino, llamadas apéndice de Morgagni, encontrado en el testículo, y utrículo prostático. Esta teoría señala que, bajo ciertos potentes estímulos hormonales, estas estructuras se transforman en endometrio.
Diseminación linfática
Las lesiones producidas por la endometriosis suelen afectar la pelvis y el abdomen, pero pueden llegar mucho más lejos. ¿Cómo puede terminar la endometriosis en el corazón, hueso o incluso en la cabeza? La teoría de la diseminación linfática intenta explicarlo.
El sistema linfático es un entramado de vasos, parecidos a los vasos sanguíneos, que cargan con linfa, un líquido blanquecino que lleva grasas y glóbulos blancos. El cáncer suele utilizar estas vías para invadir otros tejidos y esta teoría señala que el endometrio puede hacerlo también. Las células endometriales pueden colarse hacia los vasos linfáticos, que recorren todo el cuerpo, y utilizarlos, como una carretera, para moverse libremente hacia otros órganos.

¿Por qué duele tanto la endometriosis?
La endometriosis no es un dolor menstrual normal, sino que es una patología extremadamente inflamatoria. Verás, los glóbulos blancos encargados de eliminar la endometriosis se llaman NK y, si fallan en su labor, llegan otros glóbulos blancos, llamados macrófagos, para intentar triunfar donde ellas fallaron. Sin embargo, los macrófagos empeoran la situación porque secretan una gran cantidad de moléculas inflamatorias, conocidas como citoquinas.
Las citoquinas alteran al propio sistema inmunológico. Paradójicamente, reducen el número de células NK, lo que favorece el crecimiento de la endometriosis. Pero no solo permiten el crecimiento de la lesión, sino que además son un fuerte atractor de glóbulos blancos. Los nuevos glóbulos blancos, que llegan atraídos por las citoquinas, terminan produciendo más moléculas inflamatorias y causando más inflamación.
Las citoquinas no solo inflaman, sino que también favorecen la formación de nuevos vasos sanguíneos. Estas estructuras son las carreteras que utilizan los glóbulos blancos para movilizarse por el cuerpo. Por lo tanto, la formación de nuevos vasos permite que los glóbulos blancos lleguen con más facilidad a la lesión. Además, los nuevos vasos sanguíneos vienen acompañados por la formación de nuevas terminales nerviosas, las cuales se irritan con las citoquinas.
La endometriosis es tan dolorosa porque establece un ciclo vicioso: la lesión aumenta la población de glóbulos blancos. Estos secretan moléculas inflamatorias, las cuales atraen a más glóbulos blancos que, a su vez, secretan más citoquinas. Por otro lado, las moléculas inflamatorias favorecen la formación de más vasos sanguíneos, los cuales permiten la llegada de más glóbulos blancos, generando así un ambiente altamente inflamado. Finalmente, los nuevos vasos sanguíneos vienen acompañados por nuevas terminaciones nerviosas que terminan extremadamente irritadas gracias a las moléculas inflamatorias, lo que genera un fuerte dolor y malestar.

La endometriosis y la infertilidad
Causas mecánicas de infertilidad
La endometriosis es terriblemente inflamatoria y actúa como una herida abierta porque sangra. Esto se debe a que sigue el ciclo menstrual. La diferencia es que el menstruo es expulsado fuera del cuerpo, mientras que la endometriosis sangra directamente dentro del cuerpo. Debido a estas dos características, el cuerpo la identifica como una herida, por lo que inicia el proceso de cicatrización alrededor de la endometriosis, causando fibrosis. La fibrosis es como una cicatriz, pero interna: el cuerpo rodea la lesión con un tejido duro y fibroso para aislarla e intentar curarla.
Tal como las cicatrices pueden distorsionar la piel, la fibrosis puede deformar las estructuras internas. Las cicatrices causadas por la endometriosis pueden causar adherencias en el útero, alterando su forma, lo que dificulta el paso de los espermatozoides y la implantación del embrión. Las cicatrices también pueden reducir el tamaño de las trompas de Falopio, dificultando el acceso del esperma y la salida del óvulo. Otra alteración que puede ocurrir es que la cicatriz crezca dentro del ovario, alterando sus funciones.
Causas fisiológicas de infertilidad
La inflamación, además de doler, reduce las posibilidades de concebir. En primer lugar, puede matar y reducir el número de espermatozoides. Si los espermatozoides logran sobrevivir a las moléculas inflamatorias y fecundan el óvulo, ahora el embrión debe sortear el ambiente inflamatorio, el cual reduce ampliamente sus posibilidades de implantarse en el útero. Incluso si la implantación ocurre, las moléculas inflamatorias pueden ocasionar un aborto natural, ya que no permiten el correcto desarrollo del feto. Después de todo, crean un ambiente que podría denominarse tóxico.

¿Cómo conseguir un embarazo con endometriosis?
La endometriosis dificulta lograr un embarazo, pero no lo vuelve imposible. Sin embargo, si tras un año intentando no se consigue de manera natural, se puede optar por ciertos tratamientos. Usualmente, primero se prueba con la fertilización in vitro (FIV), una técnica en la que se extraen óvulos de la mujer y se unen con espermatozoides fuera del cuerpo para formar embriones. Estos luego se reintroducen al útero con la esperanza de que se implanten naturalmente.
Si la FIV falla, se puede optar por una cirugía para intentar eliminar las lesiones provocadas por la endometriosis y recuperar la fertilidad natural. No obstante, la misma cirugía puede dañar los tejidos sanos, por lo que puede no resolver el problema de fertilidad.
Otra buena opción es utilizar la fertilización in vitro e introducir los embriones en un útero subrogado. En este caso, el bebé tiene el ADN de la madre y del padre, ya que se utilizan sus óvulos y espermatozoides. Sin embargo, para evitar el ambiente inflamatorio y las distorsiones causadas por las cicatrices fibrosas, los embriones se transfieren al útero de una mujer sin endometriosis para que el bebé pueda desarrollarse en un ambiente más óptimo.
En Nanolab, somos expertos en genética prenatal y reproducción. Trabajamos con las mejores clínicas de fertilidad y te acompañamos durante todo el proceso para informarte, apoyarte y tranquilizarte. Además, con nosotros, contarás con las pruebas genéticas para la fertilización in vitro (PGT) más innovadoras. Con más de 15 años de experiencia, nuestro laboratorio y genetistas están listos para ayudarte a conseguir tus metas y obtener un embarazo lo más saludable posible.

Referencias
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