Fútbol y genética: el ADN en el Mundial 2026
- Juan Pablo Dovarganes Queipo

- 3 hours ago
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Sergey Nivens/Shutterstock
¿La genética influye en el rendimiento de los futbolistas? Diversos estudios han explorado cómo pequeños cambios genéticos (polimorfismos) en los genes que todos tenemos pueden hacer que una persona tenga un mayor potencial para ser un deportista de élite.
En este mundial hay 48 equipos y muchos genes fascinantes relacionados con el deporte. Acompaña a Nanolab a la cancha del ADN y descubre al equipo de genes que podrían potenciar el rendimiento de tu equipo favorito y el tuyo. Puede que compartas genes con alguno de los futbolistas que admiras.
Fuerza explosiva en las piernas: ACTN3
Según los estudios y, seguramente, más de un fan, las piernas son lo más importante en el fútbol. Algunos investigadores incluso las han definido como el factor que marca la diferencia entre un jugador promedio y uno excepcional.
El gen ACTN3 es de los más estudiados en el contexto deportivo. Los científicos lo han apodado el “gen de la velocidad”, pero es más que eso. ACTN3 produce proteínas que ayudan a formar el músculo; especialmente influye en la fabricación de las fibras musculares rápidas. Estas fibras son excelentes para acciones explosivas, como correr a alta velocidad o dar grandes saltos, por lo que son muy útiles para llegar al balón y durante los tiros de esquina. También puede agregar potencia al músculo para conseguir contracciones más fuertes, lo que es perfecto para patear el esférico y hacer que vaya más allá de la media cancha.
Existen tres genotipos de ACTN3: RR, XX o RX. Los futbolistas posiblemente tienen el genotipo RR, que les da todas las ventajas del gen. En cambio, las personas con el genotipo XX no producen la proteína del gen ACTN3, por lo que el fútbol puede no ser su deporte estrella. Sin embargo, eso no debe desanimar, ya que el genotipo XX ofrece una mayor resistencia muscular. Esta variante genética forma fibras musculares lentas que, aunque son menos potentes y explosivas, toleran mucho mejor los deportes de resistencia, como el maratón o el ciclismo.

Correr hasta la final: IL1RN
Aunque el ejercicio es sano, tras sesiones intensivas, el cuerpo y los músculos se inflaman. Un estudio encontró que, tras el ejercicio extenuante, el cuerpo produce una alta concentración de moléculas proinflamatorias. Incluso produce más glóbulos blancos, como si estuviese combatiendo una infección.
Según un estudio de la FIFA, en el Mundial Qatar 2022, un jugador recorrió en promedio más de 10 kilómetros por partido. Las posiciones de mediocentro llegaron incluso a trasladarse 11 kilómetros por juego. Si tomamos a todos los jugadores, en promedio, un equipo recorre 108 kilómetros por encuentro. En este Mundial 2026, el equipo ganador habrá participado en 8 partidos, suponiendo un total de 864 kilómetros corridos.
Duelen las piernas de solo imaginar correr tantos kilómetros. Sin embargo, es probable que los futbolistas tengan un as genético bajo la manga para lidiar con la inflamación. Verás, una de las sustancias más inflamatorias del cuerpo es la interleucina 1 (IL-1) y esta se produce tras el ejercicio intenso. No obstante, existe el gen IL1RN que produce una molécula que compite con la IL-1 para unirse a las células. La diferencia es que IL1RN no activa las vías inflamatorias, por lo que, aunque el cuerpo produzca interleucina 1, esta no inflama tanto.
Se ha visto que los jugadores de fútbol profesionales cuentan con un polimorfismo que hace que sus músculos produzcan una mayor concentración de IL1RN, lo que les confiere protección contra la inflamación tras tanto ejercicio. Gracias a este pequeño cambio genético, los jugadores de fútbol pueden tolerar correr tanto tiempo y tantos días. Sus músculos se inflaman menos que los de la mayoría.
Llegar al balón: ADRB2
Cuando el balón es robado y el equipo contrario se dirige a toda velocidad a la portería, más vale que los defensas cuenten con el polimorfismo G/G del gen ADRB2.
Las catecolaminas, mejor conocidas como adrenalina y noradrenalina, pueden lograr proezas en momentos de alto estrés, y qué mayor nerviosismo que ver que están por anotarte un gol. Para que estas hormonas surtan efecto, no solo tienen que producirse, sino que las células deben reconocerlas. El gen ADRB2 codifica un receptor de adrenalina, la parte de la célula que identifica esta hormona del estrés y activa sus efectos.
Los científicos han observado que, entre los deportistas de élite, el gen ADRB2 puede ser vital para las respuestas cardiovasculares. El polimorfismo G/G de este gen ayuda a que el corazón aumente su ritmo y promueve que se bombee más sangre por latido y por minuto. Esto es crítico para un deportista, ya que los músculos necesitan mucha sangre oxigenada para correr y recuperar ese balón.
El gen ADRB2 no solo es importante para el corazón, sino también para el pulmón. Se ha visto que el polimorfismo G/G fomenta la broncodilatación, es decir, abre las vías aéreas. Esto es ideal en el deporte porque permite que ingrese más oxígeno al pulmón. Así que este gen puede hacer que un jugador de fútbol tenga más oxígeno por sus músculos y pueda llegar una y otra vez al balón.

La composición corporal: FTO
Existen cientos de deportes y cada uno requiere de características diferentes. Un maratonista suele ser muy delgado; quienes practican halterofilia suelen ser más corpulentos; un jugador de fútbol también presenta una composición corporal particular.
El gen FTO es conocido por estar asociado con la obesidad. Los estudios sugieren que influye sobre el hipotálamo, una región del cerebro que participa en la regulación de numerosas funciones corporales, entre ellas el control del apetito. Algunas variantes de este gen pueden favorecer una mayor sensación de hambre y un mayor consumo de calorías.
Todos contamos con el gen FTO, pero existen diferentes variantes: A/A, A/T y T/T. Las variantes que contienen adenina (A/A y A/T) están asociadas a un mayor apetito y, en promedio, a una mayor ingesta calórica. Por el contrario, la variante T/T suele relacionarse con menor riesgo de desarrollar obesidad y menor cantidad de grasa corporal.
Debido a que FTO puede influir en la composición corporal, algunos investigadores han planteado que sus distintas variantes podrían ofrecer pequeñas ventajas en determinados deportes. Por ejemplo, en estudios realizados con nadadores de élite se ha observado una mayor frecuencia de la variante T/T.
En el caso del fútbol, la situación probablemente sea más compleja. Al tratarse de un deporte que combina fuerza, potencia, velocidad y resistencia intermitente, es posible que diferentes variantes de FTO resulten compatibles con un buen rendimiento. Algunos autores han sugerido que la variante A/T podría adaptarse bien a este perfil mixto, aunque la evidencia científica todavía es limitada y no existe un consenso claro.
¿Estos genes te convierten en un futbolista profesional?
No. Estos son solo algunos de los genes que se investigan para comprender cómo la genética puede relacionarse con el rendimiento deportivo. De hecho, muchos otros genes implicados en la composición corporal, el metabolismo, la fuerza o la recuperación tras lesiones también están siendo estudiados. Algunos investigadores estiman que existen más de 200 genes potencialmente relacionados con el desempeño deportivo.
En el caso específico del fútbol, una revisión científica titulada Socceromics: A Systematic Review of Omics Technologies to Optimize Performance and Health in Soccer identificó alrededor de 62 genes que han sido investigados hasta la fecha. Esto demuestra que todavía queda un largo camino por recorrer antes de comprender el papel real de la genética en este deporte.
Además, es importante recordar que los genes no lo son todo. Aunque pueden proporcionar una ligera ventaja, el entrenamiento, la alimentación, el descanso y el ambiente desempeñan un papel igual o incluso más importante. Una persona puede poseer las variantes genéticas asociadas con determinadas capacidades físicas, pero sin años de práctica y dedicación, difícilmente alcanzará el nivel de un deportista profesional.

¿Compartes algunos de los genes que suelen encontrarse en futbolistas y otros deportistas de élite?
¡Puedes empezar a descubrirlo con una prueba de nutrigenómica!
En Nanolab, contamos con un panel genético que analiza 12 genes relacionados con la composición corporal, el desarrollo muscular, el apetito y el metabolismo, incluidos ACTN3, ADRB2 y FTO, variantes que han sido ampliamente estudiadas por su posible influencia en el rendimiento físico y la respuesta al ejercicio.
Más allá de averiguar si compartes algunas de estas características genéticas con los atletas de alto nivel, la prueba te permite comprender mejor cómo funciona tu organismo para adaptar de forma más personalizada tu alimentación y tu entrenamiento, favoreciendo hábitos que contribuyan a una vida más saludable.
Además, contarás con el acompañamiento de un genetista que te explicará tus resultados y cómo se relacionan no solo con la actividad física, sino también con la nutrición y el metabolismo de diferentes nutrientes.
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Referencias
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