5 Enfermedades genéticas que afectan al riñón



La semana pasada vimos a los animales, pero en esta semana es hora de volver a la salud y el cuerpo humano. Esta vez veremos un poco sobre el riñón. El sistema urinario consiste en cuatro componentes: el riñón, los uréteres, la vejiga y la uretra. Este sistema se encarga de muchas tareas en el cuerpo, no creas que solo hace pipi. El sistema renal se encarga de filtrar la sangre para limpiarla de deshechos, también se encarga de mantener la presión arterial en buen estado, el riñón también se da a la tarea de salvar agua para que una persona no se deshidrate, otra función es asegurarse que la sangre tenga los iones correctos y en cantidad adecuada para que las células funcionen bien y finalmente también se encarga de rescatar nutrientes para que no se vayan en la orina, porque no quieres perder tus proteínas en el pipi. Como verás el riñón realiza muchas actividades dentro del cuerpo para asegurar su supervivencia y buen funcionamiento. Para celebrar a este órgano tan importante se creó el día mundial del riñón el cual se celebra el 10 de marzo de este año. Nanolab es un laboratorio de análisis genéticos y el riñón no es un extraño a las enfermedades genéticas. Hay muchísimas enfermedades genéticas que afectan al riñón, por lo que verlas todas es imposible para efectos de un blog. No obstante, vale la pena analizar algunas de ellas.


Síndrome de Denys-Drash


El síndrome de Denys-Drash es una enfermedad increíblemente rara por lo que diagnosticarla cuesta mucho. Esta enfermedad empieza a afectar a la persona a los pocos meses de nacer. El síndrome de Denys-Drash puede afectar tanto a hombres como mujeres, pero es más fácil diagnosticar en hombres porque los niños presentan ambigüedad genital que significa que sus genitales no se ven completamente masculinos ni femeninos. Además, los niños con este síndrome tienen criptorquidia que significa que los testículos no descendieron y se quedaron atorados en el abdomen. Todo esto es causado por un gen llamado WT1.


Esta enfermedad afecta al riñón de dos formas. La primera es que causa una patología llamada glomeruloesclerosis que es cuando el glomérulo que es un sistema de vasos sanguíneos y unas células llamadas podocitos se pierden y en su lugar queda una cicatriz. Al perderse estos dos se pierde el sistema de filtración del riñón y todo lo que va en la sangre se empieza a perder por la orina sobre todo se pierden proteínas. En ese momento se habla de falla renal porque el riñón empieza a perder su habilidad de filtrar. El siguiente problema es que WT1 protege contra un tipo de cáncer de riñón llamado tumor de Wilms por lo que los niños afectados con este síndrome desarrollan casi siempre este tipo de cáncer.


Aquí puedes ver la glomeruloesclerosis o cicatriz glomerular. Observa que hay dos círculos, uno tiene blanco ese es un glomérulo todavía funcional. El otro tiene unas capas rosa clarito rodeando una masa rosa fuerte ese es un glomérulo cicatrizado, ya no sirve.


El diagnóstico es difícil y por lo general se hace con la historia clínica. No obstante, hay herramientas genéticas para su diagnóstico. Se puede secuenciar el gen WT1, se puede realizar un panel de genes relacionados al cáncer para buscar a WT1 alterado o se pueden hacer análisis de deleción/duplicación. Finalmente, el tratamiento por lo general incluye un trasplante renal por lo que hay que hacer pruebas de tipificación de HLA para encontrar al donador adecuado y que el nuevo riñón no sea atacado por el sistema inmune.


Síndrome de Alport


El síndrome de Alport es un síndrome mucho más común que el síndrome de Denys-Drash. 1 en cada 50 mil tiene síndrome de Alport. Este síndrome está ligado al X que significa que el problema genético está en el cromosoma X. Al estar ligado a X el síndrome de Alport es mucho más común en niños que en niñas. Esto ocurre porque los niños solo tienen un cromosoma X así que si ese cromosoma está mal la enfermedad se presenta. En cambio, las niñas tienen dos cromosomas X por lo que si uno falla le queda otro para protegerla.


Este síndrome afecta 3 partes del cuerpo: los riñones, los oídos, específicamente la cóclea, y los ojos. A primera vista estos órganos no comparten nada en común pero molecularmente comparten una cosa: todos tienen colágeno tipo 4. El colágeno es la proteína más común de nuestro cuerpo y hay cerca de 20 tipos. En el síndrome de Alport hay un defecto en alguno de los siguientes genes: COL4A3 o COL4A4 o COL4A5. Cuando falla el colágeno tipo 4 en la cóclea esto causa pérdida de la audición o sordera. En los ojos va a haber anormalidades, por ejemplo, cataratas. En el riñón específicamente causa que una parte llamada membrana basal sea demasiado delgada. Esta membrana también ayuda a la filtración, es como una muralla. Al fallar la membrana basal por ser en extremo delgada permite que todo se vaya a la orina y se pierda esto incluye a las proteínas y a la sangre. Con el tiempo el riñón empieza a cicatrizar y deja de funcionar.


Aquí puede ver el colágeno, esta molécula hace trenzas muy resistentes y sirve como una muralla en el riñón para que tus nutrientes no se vayan por la orina.


El diagnóstico del síndrome de Alport se puede realizar con la historia clínica al ver que tanto el ojo, la cóclea y el riñón muestran afectación. Se pueden realizar biopsias renales para ver la membrana basal e incluso con la biopsia se pueden usar técnicas de inmunohistoquímica para ver si hay colágeno tipo 4. Las pruebas genéticas para este síndrome son similares al síndrome anterior; se pueden secuenciar exones, se pueden secuenciar regiones específicas para buscar los genes COL4A3 o COL4A4 o COL4A5 o se pueden hacer análisis de deleción/duplicación. El tratamiento trata de prevenir que el riñón sufra daños. Se pueden dar unos medicamentos llamados bloqueadores de la enzima convertidora de angiotensina o bloqueadores de ACE ya que previenen la pérdida de proteínas y mejoran la presión arterial. Un trasplante renal es curativo ya que el nuevo riñón tiene los genes COL4A3 o COL4A4 o COL4A5 correctos. Para un trasplante hay que hacer una tipificación del HLA para encontrar un donador muy parecido al paciente para que el nuevo riñón no sea atacado por el sistema inmune.


Enfermedad del riñón poliquístico autosómica dominante y recesiva


Las enfermedades quísticas de riñón son muchas ya que existen 8 grupos, pero aquí veremos la nefropatía (nefro riñón y pato enfermedad) poliquística autosómica dominante y recesiva. La diferencia entre dominante y recesiva se ve en qué genes afecta y a qué edad se presenta la enfermedad. También tiene que ver cómo funciona genéticamente. Todos tenemos dos copias del mismo gen, una copia materna y una copia paterna. En la enfermedad dominante basta con que una copia este mal para tener la enfermedad. En la recesiva necesitas que las dos copias estén mal para tener la enfermedad. La dominante se ve en la adultez ya que empieza a afectar cuando la persona ya tiene 40-50 años. En cambio, la enfermedad renal poliquística autosómica recesiva se ve en niños poco después de nacer.


La enfermedad renal poliquística dominante ocurre cuando unas neoplasias empiezan a destruir todo el riñón. Las neoplasias no son cáncer no te apures por eso, estas neoplasias son quiste y son benignos, pero al destruir el riñón te dejan con otro problema. La enfermedad renal poliquística dominante puede ocurrir por dos genes diferentes PKD1 o PKD2. La falla de estos genes causa que las células de los túbulos renales, donde se forma la orina, tengan un fallo en una parte que se llama cilio. Este cilio detecta cambios en el flujo de agua, pero al estar mal da señales de proliferación celular que significa hacer más células y también decide secuestrar agua. Finalmente, esto causa que empiecen a crecer quistes que van destruyendo el riñón. La nefropatía poliquística autosómica recesiva es similar, pero en este casado el gen malo es PKHD1 que causa que unos complejos de fibrocisteina que es una molécula que le dice a las células que se dividan y por ello se forman quistes. En ambos casos el riñón se llena de quistes y estos destruyen el ecosistema celular permitiendo que las proteínas y sangre se vayan por la orina. Finalmente, el riñón queda en falla renal.


En los síndromes poliquísticos los quistes van destruyendo el riñón hasta dejarlo sin funcionar


Este síndrome es más sencillo de diagnosticar porque es mucho más común y lo conocemos mucho mejor. Para diagnosticar se pueden usar pruebas de orina para ver si hay sangre o proteínas en esta. Porque el riñón ayuda a mantener la presión arterial, un riñón dañado no ayuda con la presión por lo que los pacientes tienen la presión arterial elevada. Como el riñón está lleno de quistes este es muy grande así que se puede sentir renomegalia (riñón crecido y grande). Al sospechar esta enfermedad se pueden realizar pruebas de imagen como ultrasonido o TC para ver los quistes. Aunque existen formas de diagnosticar está enfermedad sin necesidad de pruebas genéticas si que existe una prueba genética para esta enfermedad. Se puede secuenciar la región de los genes PKD1, PKD2 y PKHD1. Al igual que con las otras enfermedades que hemos visto el riñón recibe extenso daño por lo que un trasplante es curativo para lo cual es necesario realizar una tipificación de HLA para que el donador tenga el HLA más similar al paciente para que el trasplante no sea rechazado por el sistema inmune.


Síndrome de Liddle


El síndrome de Liddle es nuestra última parada por el día de hoy. Esta enfermedad al igual que la enfermedad renal poliquística afecta a los túbulos del riñón, aunque esta no causa quistes y de todas es la menos grave porque no destruye al riñón. En su lugar el síndrome de Liddle causa hipertensión constante. El síndrome de Liddle es una enfermedad autosómica dominante que significa que basta que una copia del gen esté dañada para tener la enfermedad. Recuerda que de todos tus genes hay dos copias, una de mamá y otra de papá. Dado que es una enfermedad autosómica, esta afecta a niños y niñas de igual manera a diferencia de las dos primeras enfermedades que vimos. El síndrome de Liddle es raro, pero no tan extraño de ver. Se calcula que 6% de la población tiene la enfermedad.


El síndrome de Liddle ocurre cuando falla uno de los siguientes genes: SCNN1A, SCNN1B o SCNN1G. Cuando estos genes mutan el riñón reabsorbe demasiado sodio. ¿Recuerdas que al principio te mencioné que el riñón controla los iones del cuerpo? Los iones del cuerpo son cloro, sodio y potasio. En el caso del síndrome de Liddle falla el control del sodio. En el riñón, en el túbulo colector, que es el sitio donde se recupera agua y algunos iones antes de hacer orina, hay un canal llamado ENaC. ENaC tiene el trabajo de reabsorber sodio. Si hay poco sodio ENaC recupera sodio. En cambio, sí hay mucho sodio en el cuerpo ENaC es destruido por una proteína llamada Nedd. En el síndrome de Liddle el canal ENaC se vuelve indestructible o hiperfuncional dependiendo del gen afectado. En el caso de los genes SCNN1B o SCNN1G el canal se vuelve indestructible porque le falta un pedacito que es de donde Nedd se agarra para destruirlo. En el caso de SCNN1A el canal es destruible pero cuando está funcionando es hiperfuncional, en lugar de tomar un poco de sodio toma muchísimo. En cualquiera de los casos, al haber demasiado sodio en el cuerpo, el riñón decide tomar mucha más agua para balancear. Al retomar tanta agua causa una cosa llamada hipervolemia, hay tanta agua en los vasos sanguíneos que aumenta la presión arterial. El síndrome de Liddle causa hipertensión en personas muy jóvenes, desde los 11 años las personas afectadas pueden presentar hipertensión.


En el síndrome de Liddle el riñón toma mucha sal. La sal jala agua a los vasos sanguíneos y aumenta la presión por tanto líquido.


El diagnóstico de Liddle puede hacerse con historia familiar y análisis de laboratorio como biometría y análisis de hormonas. En la biometría se ven niveles altos de sodio y niveles bajos de potasio. El análisis de hormonas busca ver los niveles de renina y aldosterona, dos hormonas que actúan en el riñón para aumentar la presión. Dado que la presión siempre está alta por el exceso de sodio y agua estas hormonas van a estar bajas. Aunque en base a estos análisis se puede hacer un diagnóstico lo herramienta que da un diagnóstico definitivo es genética. Se pueden secuenciar los genes SCNN1A, SCNN1B o SCNN1G para saber perfectamente si se tiene síndrome de Liddle o no y también para saber qué subtipo de la enfermedad se tiene. El tratamiento del síndrome de Liddle es el más sencillo ya que tenemos un fármaco que arregla el problema, la amilorida. La amilorida bloquea el canal ENaC de esta forma el canal ya no toma sodio y el riñón a consecuencia de esto toma menos agua bajando así la presión.


Referencias


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