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El síndrome de Prader-Willi: La genética detrás de la obesidad infantil

Síndrome de Prader-Willi y obesidad
Pixel-Shot/Shutterstock

El síndrome de Prader-Willi es la causa de obesidad genética más frecuente en el mundo. Los niños con esta condición comienzan teniendo poco apetito de bebés, pero en sus primeros años de vida desarrollan un apetito voraz, conocido médicamente como hiperfagia. Debido a este problema, los niños con este síndrome deben recibir dietas especiales. Además, los padres y familiares deben ser cuidadosos para evitar que los niños coman de más. 


En Nanolab, te acompañamos a explorar el síndrome de Prader-Willi, por qué genera obesidad y a conocer algunos consejos dietéticos útiles.  


La genética del síndrome de Prader-Willi


El síndrome de Prader-Willi se debe a la deleción de una sección del cromosoma 15 paterno. 


Los humanos usualmente tenemos 46 cromosomas: la mitad proviene de nuestra madre y la otra mitad de nuestro padre. Por lo tanto, todos heredamos dos copias de cada gen, una de cada progenitor. Las copias de los genes se llaman alelos. Usualmente, las copias funcionan igual o parecido. A veces, incluso, se puede perder una copia y la otra puede mantener la salud por sí sola. Sin embargo, existe un fenómeno llamado impronta genética que hace que el origen del alelo importe mucho. 


Algunos genes deben activarse específicamente en el cromosoma de origen paterno o materno porque la otra copia se desactiva. Virtualmente, es como si solo existiese una copia, por lo que si se pierde o no funciona, no existe otra que pueda mantener el estado de salud. Una región del cromosoma 15 cumple el fenómeno de impronta y solo funcionan los genes de origen paterno, mientras que los genes de origen materno, aunque estén, se desactivan. Si se pierden los genes paternos en la región crítica de Prader-Willi del cromosoma 15, se desarrolla el síndrome. 


Existen tres subtipos de Prader-Willi que se catalogan dependiendo de su perfil molecular. En palabras más simples, depende de cómo se pierdan los genes paternos:


Deleción paterna 


El 70% de los casos de síndrome de Prader-Willi se debe a una deleción de los genes paternos. Dentro de esta categoría existen 3 subtipos, dependiendo de los genes eliminados. 


  • Deleción tipo 1: Es la más grave, ya que borra más información que las otras dos. Elimina los genes TUBGCP5, CYFIP1, NIPA1 y  NIPA2

  • Deleción tipo 2: Es la menos grave debido a que elimina menos información genética. Esta es la más común; causa el 55% de los casos. 

  • Deleción atípica: Este es el subtipo más infrecuente, afectando solo al 5% de las personas con una deleción paterna. A diferencia de las otras deleciones, esta borra los genes SNURF-SNPRN o SNORD-116.

Cariotipo síndrome de Prader-Willi
Observa que un pedacito del cromosoma 15 ha desaparecido. Esto es una deleción. Kon, K./Shutterstock

Disomía uniparental  materna


¿Recuerdas que heredamos la mitad de los cromosomas de la madre y la otra mitad del padre? La disomía uniparental materna ocurre cuando se hereda dos veces el cromosoma materno. Debido a que el bebé no hereda el cromosoma 15 paterno, no se activan los genes. Los cromosomas parecen saber de dónde provienen y, aunque haya dos copias, dado que ambas son maternas, ambas se desactivan. 


Errores de Impronta


En el caso de error de impronta, los cromosomas son los correctos, hay uno paterno y uno materno; y los genes también se encuentran presentes, no hay una deleción. Sin embargo, por un error, los genes paternos no se activan, aunque estén presentes, por lo que se desarrolla el síndrome de Prader-Willi. Los errores de impronta son extremadamente raros, representando tan solo el 3% de los casos. 


¿Por qué el síndrome de Prader-Willi causa obesidad?

Inicialmente, los niños con síndrome de Prader-Willi no presentan obesidad. Es más, inician siendo todo lo contrario. Los recién nacidos con este síndrome tienen dificultad para alimentarse y poco apetito, por lo que desarrollan bajo peso. Sin embargo, al acercarse a los tres años, los niños desarrollan un apetito insaciable, llegando incluso a comer objetos incomestibles o a almacenar comida, como una ardillita, por temor a no tener acceso a ella. 


Obesidad y síndrome de Prader-Willi


La obesidad, en el caso del síndrome de Prader-Willi, no es sencilla porque en su desarrollo convergen muchas variables. 


Diferencias cerebrales


El hipotálamo es una parte del cerebro que se encarga de una gran diversidad de tareas, desde las emociones hasta la temperatura corporal. Esta parte del cerebro regula el apetito mediante la sensación de hambre. Una vez que comemos, otras partes del cerebro se comunican con el hipotálamo para que desactive esa sensación de tener el estómago vacío.


El hipotálamo de las personas con síndrome de Prader-Willi tiene dificultad para detener la sensación de hambre. En parte se debe a que las conexiones entre diferentes áreas del cerebro son deficientes. Además, las conexiones cerebrales son más pequeñas y menos robustas, lo que dificulta mover la información por el cerebro. 

El hipotálamo y la regulación del apetito
El hipotálamo es la parte del cerebro encargada de regular el apetito. Wongsa, K./Shutterstock. 

Hormonas del apetito


El hipotálamo no solo recibe información de otras partes del cerebro, sino también de los diversos órganos del cuerpo. El estómago secreta una hormona, llamada grelina, cuando está vacío. Esta hormona hace que el cerebro active la sensación de hambre. Una vez que se come, el estómago se distiende y deja de producir grelina


Las personas con síndrome de Prader-Willi secretan más grelina que las personas sin la enfermedad. Incluso tras comer, la señal de la grelina no se apaga, por lo que el estómago sigue enviando la señal de estar vacío. Además, la grelina tiene otro efecto: hace que el estómago mueva la comida hacia el intestino aceleradamente, por lo que se vacía con más rapidez. 


Otra hormona del apetito relacionada con el síndrome de Prader-Willi es el polipéptido pancreático (PP). Esta hormona proviene del páncreas y su labor es disminuir la velocidad de la digestión en el estómago, haciendo que se quede más tiempo lleno. De esta manera, el páncreas asegura más tiempo para digerir los alimentos. Sin embargo, los niños con síndrome de Prader-Willi producen menos PP que la mayoría de las personas, por lo que su estómago se vacía más rápido. 


Hormonas de la energía y el metabolismo


Las hormonas no solo modifican el apetito, también controlan el metabolismo. La tiroides produce hormonas tiroideas, llamadas T3 y T4.  Estas hormonas tienen muchas actividades a lo largo del cuerpo. Por ejemplo, regulan la velocidad en que las células se multiplican en la piel; modifican el ritmo del corazón; y aumentan la contracción del músculo liso. El intestino y el estómago tienen músculo liso para poder propulsar la comida por el tubo digestivo, así que las hormonas tiroideas ayudan a regular la velocidad de digestión.

 

Los niños con síndrome de Prader-Willi son hipotiroideos, es decir, producen una menor cantidad de hormonas tiroideas. En teoría, esto debería ayudar a prevenir la obesidad, ya que el estómago tarda más en vaciarse. Aunque la falta de estas hormonas ayuda a retrasar la digestión, también ralentizan el metabolismo. 


Las hormonas tiroideas se encargan de manejar el uso de la energía corporal. Le indican a las células que usen calorías para producir energía. Mientras más hormonas tiroideas haya, más calorías gasta el cuerpo. Dado que los niños con síndrome de Prader-Willi producen pocas hormonas tiroideas, su cuerpo gasta poca energía y la energía que no se utiliza, se guarda en forma de grasa.


La hormona del crecimiento es otra hormona que regula la composición corporal. Es vital para el desarrollo de la musculatura, la reducción del tejido graso y el metabolismo del azúcar. Los niños con síndrome de Prader-Willi padecen deficiencia de esta hormona, por lo que desarrollan menos músculo y conservan más grasa. El tejido muscular es energéticamente demandante, gasta muchas calorías. Dado que los niños con este síndrome forman poco músculo, sus necesidades calóricas son menores. 


La hormona grelina y el apetito
La grelina es la hormona que nos causa hambre. Los niños con síndrome de Prader-Willi producen más cantidad de esta hormona. Pixel-Shot/Shutterstock

Dieta


Los niños, adolescentes y adultos con síndrome de Prader-Willi deben seguir dietas estrictas para evitar desarrollar obesidad y complicaciones. No se trata de una dieta especial, pero si estricta. Estos son consejos de las asociaciones de síndrome de Prader-Willi de EEUU y Nueva Zelanda.


  • Proporcionar carbohidratos complejos mediante legumbres, cereales de grano entero (no procesados) y vegetales.

  • Alentar el consumo de fruta dos veces al día, pero esta debe ser fresca; no debe estar enlatada, en almíbar o exprimida (jugo). 

  • Se recomienda que las proteínas procedan del pescado, pollo, lácteos y nueces.

  • El perfil de nuestros sabores favoritos suele desarrollarse en la infancia, por lo que se recomienda no dar dulces, postres y golosinas para evitar que se desarrolle afinidad por el sabor dulce. 

  • Limitar el consumo de azúcares procesados, como barritas, cereales, postres. 

  • Están prohibidos los sustitutos del azúcar, como Splenda, Canderel, Stevia, Sacarina, Fruta del monje, aspartame, etc. 

  • Limitar el consumo de granola, yogures artificialmente saborizados y salsas dulces, como BBQ,  teriyaki o ketchup.

  • Los productos sin azúcar añadido sí tienen azúcar, la propia de los ingredientes, por lo que hay que tener cuidado con ellos y no dejarse llevar por la etiqueta. 

  • Si un niño quiere un tentempié, antes de proporcionarlo, se recomienda ver si se distrae con otra actividad como un juego, una salida, un libro o colorear, ya que se ha visto que si un niño con síndrome de Prader-Willi logra enfocarse en otra dinámica, en realidad, el hambre no es suficiente. 

  • De tentempiés se recomiendan verduras pobres en almidones, como pepino, jícama, zanahoria o tomate. Otra opción son proteínas en forma de queso o nueces. 

  • Desde la infancia temprana, se recomienda que solo beban agua, té, infusiones o leche. Es recomendable que nunca prueben otra bebida, como jugos, refrescos, aguas de sabores o bebidas carbonatadas, para reducir el antojo por estas. 

  • El agua y el té  tienen mayor aceptación si se dan fríos y no calientes o a temperatura ambiente. 

  • Se recomienda tener 5 momentos especiales durante el año en los que se permita comer postres, como pasteles, galletas, muffins, helados, etc. Por ejemplo, su cumpleaños, una vacación especial y grande, Año Nuevo o Navidad. 

  • No se debe utilizar la comida como premio o castigo. 

  • Se recomienda no tener horarios fijos de comidas para reducir el estrés y los berrinches. 

  • Los padres, familiares y tutores no deben permitir caer en el rol de mesera/mesero, es decir, proporcionar comida ante un berrinche. Se deben proporcionar alimentos, pero no al antojo del niño. 

  • Intentar comer siempre en un mismo lugar. 

  • No se debe comer frente a la televisión, en la sala, o en el cuarto de cocina. Esto tiene el objetivo de mostrarle al niño que la comida pertenece a un solo espacio y no debe comer durante otras actividades. 

  • Se recomienda comer en familia y que el niño entienda y vea que cada quien come sus propias porciones; los adultos y hermanos no deben compartir alimentos entre ellos.

  • Es vital considerar que las personas con síndrome de Prader-Willi requieren alrededor de un 40% menos calorías.


Aunque estos consejos son útiles, no reemplazan asistir con un nutricionista y genetista, que son quienes podrán guiar mejor los tratamientos. 


Dieta en el síndrome de Prader-Willi
Se recomienda que los niños con síndrome de Prader-Willi consuman la menor cantidad de postres posible para evitar que desarrollen predilección por lo dulce. TVERDOKHLIB, V./Shutterstock

En Nanolab, no solo contamos con pruebas genéticas para diagnosticar el síndrome de Prader Willi, sino que, con nosotros, contarás con todo un equipo de salud. Nuestros genetistas tienen amplia experiencia tratando este síndrome y están listos para apoyarte y dirigirte en el tratamiento y mantenimiento de esta compleja enfermedad. 


Referencias


Grootjen, L. N., Juriaans, A. F., Kerkhof, G. F., & Hokken-Koelega, A. C. S. (2022). Atypical 15q11.2-q13 Deletions and the Prader-Willi Phenotype. Journal of Clinical Medicine, 11(15), 4636. https://doi.org/10.3390/jcm11154636

Muscogiuri, G., Barrea, L., Faggiano, F., Maiorino, M. I., Parrillo, M., Pugliese, G., Ruggeri, R. M., Scarano, E., Savastano, S., Colao, A., & RESTARE (2021). Obesity in Prader-Willi syndrome: physiopathological mechanisms, nutritional and pharmacological approaches. Journal of endocrinological investigation, 44(10), 2057–2070. https://doi.org/10.1007/s40618-021-01574-9

Lopez, M. A. (2023, August 15). Prader-willi syndrome genetics. Rare Disease Advisor. https://www.rarediseaseadvisor.com/hcp-resource/prader-willi-syndrome-genetics/

PWS Association New Zealand. (n.d.). Dietary management. Prader-Willi Syndrome Association NZ. https://www.pws.org.nz/support-management/dietary-management

Miller, J., & Tan, M. (2023). Prader-Willi syndrome: Nutrition Guidance and Recommendations. In PWSA. Orlando. Retrieved 2026, from https://www.pwsausa.org/wp-content/uploads/2023/07/PWS-Nutrition-Guidelines.pdf.


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