Enfermedad de Tay-Sachs: ¿Por qué una grasa puede dañar el cerebro?

La enfermedad de Tay-Sachs causa el deterioro del sistema nervioso. Es una condición muy grave y dura que provoca que un niño pierda las habilidades que ha ido consiguiendo en la vida. Desde poder sentarse hasta la memoria, esta enfermedad genética elimina muchas de las aptitudes que vamos alcanzando al crecer. Eventualmente, los daños cerebrales dejan al cuerpo en estado vegetativo debido a la pérdida de la capacidad motriz.
En Nanolab, conversamos sobre esta condición genética, desde por qué ocurre y cómo se diagnostica hasta qué diferencias hay entre un adulto y un niño con la enfermedad de Tay-Sachs.
El cerebro y la enfermedad de Tay-Sachs
La enfermedad de Tay-Sachs es una enfermedad neurodegenerativa provocada por un problema metabólico que impide el reciclaje de un tipo de grasa en las neuronas. Para comprenderlo mejor, hay que conocer un poco sobre la biología celular.
Todas nuestras células poseen organelos que, como nuestros órganos, llevan a cabo diversos procesos fisiológicos. La membrana celular es uno de estos orgánulos y es análoga a nuestra piel. Su tarea es separar el interior de la célula del exterior. La membrana celular está compuesta, en su mayoría, por grasa. La más frecuente se llama fosfolípido. Sin embargo, existen más tipos de grasas, cada una con una función diferente.
Una de las grasas halladas en la membrana celular se conoce como gangliósido. Son un tipo de grasa especial, unida con carbohidratos, que cumplen con funciones esenciales de comunicación celular. Son increíblemente abundantes en las neuronas, puesto que estas células deben mantener sus canales de comunicación abiertos todo el tiempo.
Como nosotros cambiamos de piel conforme pasa el tiempo, las células y las neuronas cambian sus lípidos membranales cuando estos envejecen. A diferencia de nosotros, que solo nos descamamos y creamos polvo, las células son maestras del reciclaje. Introducen los lípidos antiguos en vesículas (bolsas), otro tipo de orgánulo, y separan las moléculas en sus componentes más esenciales para después reutilizarlos.
Las vesículas utilizadas para reciclar se llaman lisosomas y contienen una gran cantidad de enzimas destructivas. Podríamos pensarlas como un estómago. Cada enzima dentro del lisosoma tiene un rol específico y son altamente específicas. Por ejemplo, algunas solo descomponen grasas y otras solamente proteínas.
Las neuronas cuentan con una enzima denominada hexosaminidasa A, la cual tiene la vital tarea de romper el gangliósido GM2. No obstante, si el gen con las instrucciones para formar esta proteína es mutante, la enzima resultante puede no producirse o no ser eficiente en su tarea. Esto lleva a que el gangliósido GM2 no sea destruido y se acumule. Al aumentar sus niveles, se vuelve tóxico y comienza a matar a las neuronas.

La genética de la enfermedad de Tay-Sachs
Todos contamos con dos copias de cada gen, llamadas alelos. Una nos la proporciona nuestra madre y la otra, nuestro padre. La enfermedad de Tay-Sachs ocurre cuando tanto la madre como el padre le heredan a su hijo copias mutantes del gen HEXA. Por el contrario, si un bebé hereda solamente una copia aberrante del gen, no desarrolla la enfermedad, ya que un solo gen sano suele ser suficiente para mantener el estado de salud. Esto convierte a la enfermedad de Tay-Sachs en una enfermedad genética de tipo autosómica recesiva.
Al ser autosómica recesiva, la enfermedad de Tay-Sachs es bastante rara. Ocurre en 1 de cada 100.000 personas. Sin embargo, portar la mutación que puede llevar a que un bebé desarrolle esta enfermedad es mucho más común. Se calcula que 1 de cada 250 personas tiene un gen HEXA mutado. Algunas poblaciones tienen mayor probabilidad de tener la mutación, como la comunidad judía o algunos grupos de la parte francófona canadiense.
Existen diversas mutaciones para el gen HEXA. Se han catalogado 130 mutaciones diferentes. Algunas pueden hacer que la enzima simplemente no se produzca, mientras que otras pueden provocar que la enzima funcione con poca capacidad. Debido a que las mutaciones pueden ser variables, la enfermedad de Tay-Sachs puede presentarse de diversas formas.

Los tipos de enfermedad de Tay-Sachs
Existen 3 clases de enfermedad de Tay-Sachs: infantil, juvenil y adulta. El desarrollo de cada una depende de la mutación del gen HEXA que se tenga y de la edad en la que aparezcan los síntomas.
La forma más frecuente de la enfermedad de Tay-Sachs es la infantil. Comienza a desarrollarse cerca de los 6 meses de vida. Estos pacientes presentan nada o muy poca hexosaminidasa A funcional. Suele ser fulminante y para los 3 años la mayoría muere o está en estado vegetativo.
Entre los síntomas se encuentran:
Hidrops fetalis: acumulación de líquido antes del nacimiento.
Debilidad muscular.
Irritabilidad.
Hipersensibilidad a los sonidos.
Odinoacusia: dolor ante sonidos.
Mioclono auditivo: contracción involuntaria de los músculos de los huesecillos del oído. De vez en cuando, otras personas pueden apreciar el sonido generado por el golpeteo de los huesecillos.
Mancha cereza roja en el fondo del ojo: causada por la distensión de las neuronas de la retina.
Ceguera.
Epilepsia.
Incapacidad de sostener la cabeza o sentarse una vez se habían dominado estas habilidades.
Postura descerebrada: posición donde el bebé deposita los brazos a los lados del cuerpo y tuerce las manos.
La enfermedad de Tay-Sachs juvenil se presenta en niños de entre 2 y 10 años. Mientras antes inicien los síntomas, más grave es. Suele deberse a mutaciones que conservan poca función de la hexosaminidasa A. La esperanza de vida es baja y no suelen superar la adolescencia.
Entre los síntomas se encuentran:
Falta de coordinación.
Torpeza.
Debilidad y fatiga muscular inexplicable.
Dificultad para caminar.
Dificultad para hablar.
Dificultad para tragar.
Pérdida de la visión.
Ceguera.
Postura descerebrada: posición donde el niño deposita los brazos a los lados del cuerpo y tuerce las manos.
La enfermedad de Tay-Sachs del adulto ocurre cuando la hexosaminidasa A conserva entre el 5 y el 20% de su función. A diferencia del tipo infantil y juvenil, no es tan progresiva y no afecta a todo el cerebro por igual. Suele manifestarse entre la adolescencia y la adultez temprana (30 años). La expectativa de vida con este tipo de enfermedad no se altera drásticamente.
Entre los síntomas están:
Debilidad muscular.
Parálisis muscular.
Atrofia muscular: pérdida del músculo.
Temblores.
Dificultad para caminar.
Dificultad para hablar.
Se suele acompañar de síntomas psiquiátricos como:
Demencia.
Depresión.
Psicosis.
Paranoia.
Alucinaciones.
Delusiones.
Ansiedad generalizada.
Síntomas bipolares.

Pruebas genéticas para la enfermedad de Tay-Sachs
Para poblaciones con alto riesgo de transmitir la enfermedad de Tay-Sachs, se recomienda que, si la familia va a tener hijos, se realice un panel de portadores. En esta prueba genética se analizan varios o solo el gen HEXA de los padres para investigar si presentan una copia anormal (patológica) del gen. Con los resultados, el genetista puede evaluar las probabilidades de pasar la enfermedad. Usualmente, esta prueba utiliza la secuenciación masiva de nueva generación.
Las familias con alto riesgo de transmitir la enfermedad pueden optar por la fertilización in vitro y la prueba genética PGT-M. La fertilización in vitro permite producir embriones fuera del vientre materno y estos se pueden analizar genéticamente mediante el análisis PGT-M para identificar ciertas patologías genéticas, siendo una de ellas la enfermedad de Tay-Sachs. Posteriormente, se diferencian los embriones afectados de los sanos y solamente se transfieren embriones sanos, sin el gen mutado, al vientre materno.
Durante el embarazo también puede realizarse una biopsia de la placenta para analizar el gen HEXA y determinar si el feto padecerá la enfermedad. Sin embargo, este procedimiento solamente se lleva a cabo en casos especiales, ya que conlleva un riesgo más alto que otras pruebas genéticas debido a que la biopsia es un procedimiento invasivo.
En Nanolab CGI, te ofrecemos realizar las diversas pruebas genéticas recomendadas para la enfermedad de Tay-Sachs. Contamos con paneles genéticos de portadores para que las parejas se conozcan a nivel genético. También trabajamos con clínicas de fertilidad para apoyar en la fertilización in vitro mediante la prueba PGT-M. Además, contamos con secuenciación de nueva generación para diagnosticar las mutaciones del gen HEXA.
Nanolab no solo te ofrece pruebas genéticas; con nosotros contarás con el apoyo de un equipo multidisciplinario de genetistas y médicos que te acompañarán a cada paso del proceso, desde explicarte hasta ayudarte a encontrar las mejores soluciones para tu caso, porque creemos en la medicina personalizada y sabemos que cada situación es tan única como tú.

Referencias
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